Abelardo Baanante, benefactor de los emigrantes monfortinos en Argentina

fELIPE AIRA MONFORTE

LEMOS

Foto antigua de A Calexa, bautizada como Abelardo Baanante en el año 1926
Foto antigua de A Calexa, bautizada como Abelardo Baanante en el año 1926 MONFORTE EN IMAXES

El filántropo da nombre a la calle Calexa, donde nació en el año 1856

24 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Rúa Nova era el nombre que desde el Medievo se daba a la actual calle Abelardo Baanante y a la de Santo Domingo en su tramo más próximo. Se tiende a afirmar que esta calle constituye la judería monfortina y esto conviene aclararlo. Si bien es cierto que hay referencias a judíos viviendo en la Rúa Nova durante el siglo XV, ello no significa que fuese la judería monfortina sino una de las calles de lo que denominamos «zona de ámbito judío». A partir de finales del siglo XVI comienza a aparecer con frecuencia el término de Calexa para denominarla, nombre que poco a poco va absorbiendo el de Rúa Nova hasta su completa desaparición.

Fue una calle importante desde el Bajo Medievo. A través del puente principal de la villa, hoy bautizado como puente viejo, comunicaba desde los lejanos siglos medievales los barrios de As Cortes (Campo de San Antonio), Remberde, O Fabeiro y la zona del Arrabal, calles de los Herradores y A Pena, con la puerta de la muralla, conocida ahora como de la Alcazaba. Con el paso de los siglos no solo no perdió esta importancia como lugar de tránsito de personas y mercancías, sino que lo incrementó.

En el siglo XVII, con la construcción del convento de dominicos de San Jacinto o Santo Domingo, la calle Calexa gana todavía más relevancia. Ese protagonismo se mantiene con el traslado de las actividades parroquiales desde la antigua iglesia románica de Santa María da Régoa, en la actual plaza de España, a la antigua iglesia conventual del extinto convento, del que pronto van a cumplirse los doscientos años .Ya en el siglo XVIII y XIX, en alguna de sus casas vienen al mundo destacados monfortinos como Bernardo Benito García Rivadavia, padre de Bernardino García Rivadavia, primer presidente de Argentina en 1826.

Botica, chocolates y zapatos

La calle que con el paso de los años recibiría el nombre de Abelardo Baanante albergaba además en esa época destacados negocios, como la farmacia del boticario Inurreta, o alguna fábrica de producción de chocolate, como la de los Andrade. También trabajaban allí artesanos que utilizaban para sus quehaceres el bajo contiguo al portal de la vivienda. Era el caso de los conocidos zapateros de portal, que desde el trabuleiro exponían a los viandantes el calzado que se ponía a la venta.

Abelardo Baanante nace en la calle Calexa en el año 1856. Pasó su juventud en su ciudad natal y es al finalizar los estudios de la carrera de Farmacia cuando decide trasladarse a Argentina. Asentado muy cerca de Buenos Aires, abre una botica y en poco tiempo se convierte en una persona adinerada. Sin haber salido antes nunca de su tierra, los emigrantes que entonces se dirigían a ese país en busca de una vida mejor cruzaban el Atlántico para llegar a un mundo totalmente desconocido al que se enfrentaban sin ningún tipo de recursos. Conocedor de ello, el filántropo monfortino construye junto a la farmacia que regentaba una rebotica con camas, meses y ropas para los emigrados procedentes de su tierra.

Retrato de Abelardo Baanante, el filántropo monfortino que da nombre a la calle en la que nació
Retrato de Abelardo Baanante, el filántropo monfortino que da nombre a la calle en la que nació ARCHIVO F. AIRA

Allí no solo encontraban un refugio provisional en el que cobijarse. También se prestaba asistencia médica gratuita a cuantos enfermos lo necesitaban. En aquella época se decía que en la rebotica de Abelardo Baanante tenía su hogar todo monfortino emigrado que se veía en apuros. Cuentan las crónicas de la época que en Lomas de Zamora, a pocos kilómetros del gran Buenos Aires, cuando llegaba algún emigrante gallego en situación de necesidad el jefe de la estación lo remitía a la farmacia de Abelardo Baanante.

Un homenaje en Monforte en 1911, ocho años antes de su fallecimiento

Entre finales del siglo XIX y las dos primeras décadas del siglo XX, Abelardo Baanante ejerció su labor benefactora en más de cuarenta años. En su última estancia en Monforte, allá por el año 1911, recibe un memorable homenaje. Muchas de las personas y familias que se vieron beneficiadas directa o indirectamente por la actividades de Baanante en Argentina quisieron sumarse a la celebración dando a conocer mensajes de agradecimiento.

Arropado por dos de sus mejores amigos de juventud, Manuel Baamonde y Javier Sánchez, Abelardo Baanante recibe ese año el calor y el cariño de sus vecinos en un homenaje en cuya organización habían colaborado desde Argentina la Sociedad Hijos del Partido de Monforte de Buenos Aires, Temperley, Rosario de la Fe y Lomas de Zamora. En Monforte tuvieron un papel importante en su celebración Jesús y Bautista Dapena, Avelino Vilariño, Antonio De la Fuente o Tomás Sánchez Sieiro.