El plan del casco antiguo despeja el camino para el puente del Malecón

La viabilidad del proyecto dependerá aun así del permiso de otras administraciones

Recreación virtual del proyecto ganador para la construcción de un nuevo puente sobre el Cabe
Recreación virtual del proyecto ganador para la construcción de un nuevo puente sobre el Cabe

MONFORTE / la voz

Por una vez, un documento urbanístico no fue caballo de batalla de la oposición frente al gobierno de turno. El pleno certificó este lunes sin divergencias de fondo la entrada en vigor del plan especial de protección del conjunto histórico, que será efectiva en cuanto el acuerdo salga publicado en el Diario Oficial de Galicia. Ningún partido votó en contra de la nueva regulación del casco viejo de Monforte de Lemos. Sobre la importancia de protegerlo, y crear un marco administrativo más flexible para su dinamización, el consenso es total. A medio plazo, sin embargo, se vislumbra un punto de fricción. El plan marca también la hoja de ruta para que el controvertido proyecto del nuevo puente sobre el Cabe se convierta en realidad.

A finales del pasado mes de junio el equipo de gobierno dio a conocer el diseño ganador del concurso de ideas para el nuevo puente, uno de los compromisos incluidos en el programa electoral que le valió una amplia mayoría en las últimas elecciones locales. La consultora lucense Monsa Urbanismo, autora de la propuesta que obtuvo la mayor puntuación por parte del jurado, disponía de cuatro meses para proceder a la redacción del proyecto. En el pleno del pasado mes de octubre, el alcalde confirmó a preguntas de la oposición, que el contrato ya había sido firmado y que el plazo de entrega corría ya por aquel entonces.

Según el plan especial del casco histórico, en el que se ubica la zona del Malecón, el primer paso para que ese puente sea realidad le corresponde darlo al pleno. Al igual que sucedió recientemente con los terrenos para el futuro parque del barrio del hospital comarcal, la corporación tendrá que aprobar la declaración de interés público de la obra que se quiere llevar a cabo. La idea es sustituir la pasarela actual de madera por un viaducto abierto al tráfico cuyo diseño recrearía la estampa del desaparecido puente de hierro.

Doble utilidad

Esta actuación, según destaca el equipo de gobierno, permitiría llevar a la práctica la peatonalización del puente viejo y recuperar al mismo tiempo una estampa histórica de Monforte. El diseño que propone Monsa Urbanismo recuerda claramente a la estructura metálica que se hundió en el año 1952 en el lugar que ahora ocupa el denominado puente nuevo.

Una vez que se declare la utilidad pública de la obra, en la tramitación del proyecto entrarán en juego las administraciones central y autonómica. El nuevo puente no solo precisará del visto bueno de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. También tendrá que ser informado, por parte de la Xunta por las direcciones de Urbanismo y Patrimonio. Aunque el plan especial lo contemple, solo podrá construirse si supera esos escollos.

«Non o vexo moi sinxelo e iso é algo que nos alegra a uns cantos», dice Germán Vázquez, concejal de Esperta Monforte. Según su criterio, los dos millones de remanentes presupuestarios que se reservan para ese puente estarían mejor invertidos en las actuaciones en el casco histórico que recoge el plan especial. Por su parte, desde las filas del PP Katy Varela, portavoz de ese grupo, confía en que el gobierno local recapacite antes de levantar lo que ella califica como «un mamotreto de hierro».

Para el concejal del BNG, Emilio Sánchez, el plan especial del casco histórico «deixa no aire» el más ambicioso de los proyectos que prevé desarrollar el equipo de gobierno en este mandato. Al margen de esta obra, su valoración del documento es positiva. «Quizáis non sexa o plan que quereríamos todos para o casco vello, pero mellor iso a non telo», opina Sánchez.

El documento incorpora sesenta de las cien alegaciones presentadas

Más de veinte años costó sacar adelante el plan especial de protección del conjunto histórico de Monforte. Y fue posible sin plenos tumultuosos ni plataformas creadas con el único fin de echarlo abajo, toda una tradición local cuando se trata de sacar adelante documentos de carácter urbanístico. La construcción no atraviesa su mejor momento, dentro y fuera del casco histórico, y Tomé aprovechó la ocasión para desbloquear una normativa cuya vigencia irá más allá del contexto actual. El plan probado este lunes por pleno incorpora, en todo caso, sesenta de las cien alegaciones presentadas en el trámite de exposición pública.

Fuera de las sugerencias que plantearon conjuntamente contratistas, promotores y arquitectos, la tramitación del plan del casco histórico -paralizado en los mandatos del PP y el BNG para evitar costes electorales- discurrió esta vez sin turbulencias. No surgieron ni siquiera en la revisión del documento por parte de la Dirección Xeral de Urbanismo, cuyas observaciones con vistas a la redacción definitiva del documento fueron más de forma que de fondo. Por ejemplo, del plan especial se tuvieron que borrar los nombres y apellidos de los titulares de inmuebles y solares, para no vulnerar la ley de protección de datos.

El alcalde definió el pleno como «histórico». Se puede calificar así por la larga racha de fracasos a los que pone fin la aprobación del plan del conjunto históricos. Su aplicación práctica tiene por delante,pese a ello, importantes escollos. El principal , según la oposición, la crisis demográfica que está detrás del abandono de numerosas viviendas del casco histórico.

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