«Se aceptan bonos municipales», nueva campaña del comercio local

La negativas de algunos negocios a aceptar los vales mueve a otros a posicionarse

Un cartel a la entrada de una tienda anuncia que se aceptan los vales municipales
Un cartel a la entrada de una tienda anuncia que se aceptan los vales municipales

MONFORTE / la voz

Este martes comenzó la entrega de la cuarta y última partida de las ayudas incluidas en el plan municipal de apoyo a las familias y sectores económicos de Monforte. El lote final incluye 1.240 bonos, por un importe de 31.000 euros, correspondientes a las 493 solicitudes que se presentaron entre los días 14 y 15 de julio. Al término del reparto, se habrán movilizado 270.275 euros entre 4.242 familias monfortinas. Los bonos están animando las ventas de muchos negocios justo cuando los gastos por la vuelta a las aulas lastran más si cabe las debilitadas economías. Algunos, sin embargo, decidieron no aceptarlos. No quieren o no pueden esperar a que el Ayuntamiento les abone el importe de las compras.

Los establecimientos que optaron por esta última opción son minoría, pero su negativa parece haber despertado dudas. «Se nota que hay mucha gente a la que le da reparo preguntar», dice la propietaria de una tienda de moda que decidió publicitar en Facebook que acepta los bonos municipales. Iniciativas similares asoman en las redes sociales impulsadas por negocios de todo tipo. Otros se deciden a colgar carteles a la entrada que ponen a las claras que se pueden realizar compras con los vales que reparte el Ayuntamiento.

El equipo de gobierno presupuestó inicialmente una partida de medio millón de euros para hacer frente a las ayudas de este plan, una de las medidas que puso en marcha para contrarrestar los perjuicios económicos derivados de la crisis sanitaria. Los bonos tiene un importe de veinticinco euros y se distribuyen con arreglo a los integrantes de cada unidad familiar, hasta alcanzar el importe máximo de cien euros en las de cinco o más miembros. El reparto de 270.275 euros implica que fueron seis de cada diez familias censadas en Monforte las que se animaron a solicitar las ayudas, de acuerdo con las estimaciones municipales.

Paquetes a medida

La valoración de las ayudas entre el comercio es mayoritariamente positiva. Ángel Folgueira, gerente del Centro Comercial Urbano (CCU), resume el sentir generalizado en la asociación. «El plan -apunta- es un incentivo económico muy importante y una oportunidad que conviene aprovechar». Antes de que comenzasen a repartirse, el CCU informó a sus asociados sobre el funcionamiento de los bonos e incluso aconsejó que se elaborasen paquetes por su importe para ponérselo más fácil al cliente.

La inmensa mayoría de los negocios acogidos al CCU permiten realizar compras con los vales municipales. «Yo estoy encantada. Ojalá se hubiese repartido medio millón, porque sería una inyección de dinero aún más importante que estaría circulando. Hay que pensar que esto es un beneficio para todos, aunque no se pueda cobrar al momento», dice la propietaria de un negocio de la zona peatonal.

Cuando el gobierno local dio a conocer el plan, algunos asociados trasladaron al CCU su preocupación ante la posibilidad de tener que adelantar cantidades importantes de dinero por las compras realizadas con bonos. Cada negocio es libre de aceptar o no los vales y, dentro y fuera de la asociación, hubo quien optó por rechazarlos por temor a que se demorase el ingreso de los pagos por parte del Ayuntamiento.

La circulación de vales entre negocios de hostelería es menor. «Los usan pocos clientes, pero si pagan con ellos se aceptan», dice la delegada de la asociación provincial, Beatriz Vila. Según su criterio, los bonos son poco operativos por su importe para el pago de consumiciones. «Quizás valgan para cenas o menús, aunque hay mucha necesidad y posiblemente se destinen a otro tipo de compras», señala.

La concejala de Facenda dice que las empresas cobrarán antes de veinte días

Hay establecimientos que acumulan en estos momentos bonos por compras con un importe de más de 3.000 euros. La espera media de cobro para los proveedores municipales oscila entre quince y veinte días, pero en este caso el gobierno local confía en que sea incluso menor. «El alcalde ya dijo que el procedimiento será rápido y ágil. De hecho, creo que las primeras ya se están empezando a pagar», dice la concejala de Facenda, Gloria Prada.

«Sabemos que hay negocios que tienen cuantías muy elevadas y por eso les pedimos que vayan presentando los bonos y no esperan al final para entregarlos todos juntos», señala la primera teniente de alcalde. Aunque los plazos se ampliarán en caso necesario, los bonos deben gastarse antes del 13 de noviembre y el 30 de ese mes es el último día para que los negocios soliciten en las oficinas municipales el pago de las cantidades correspondientes.

Hay dos trabajadores del Ayuntamiento encargados de cotejar la documentación presentada por las empresas y trasladar al departamento de tesorería las órdenes de pago. «A xente vive ao día e moitos non podemos permitirnos o luxo de ter a mercancía sen cobrar moito tempo», señala uno de los comerciantes pertenecientes al CCU. Algunas franquicias y pequeños negocios esgrimen ese argumento para justificar su negativa a aceptar los vales.

También los rechazaba, al menos en un primer momento, una superficie comercial, como puso de manifiesto el concejal del BNG Emilio Sánchez en el último pleno. «O plan é unha boa iniciativa, pero penso que debería terse pulido un pouco cos comerciantes para evitar este tipo de situacións», opina.

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