La vendimia de la pandemia acaba con 5,2 millones de kilos recogidos

Es solo un 15% menos de una campaña normal en la Ribeira Sacra

Marcelino Álvarez, muestra un racimo de brancellao en esta vendimia en un viñedo de Amandi
Marcelino Álvarez, muestra un racimo de brancellao en esta vendimia en un viñedo de Amandi

Monforte / la voz

Las últimas de esta vendimia en la Ribeira Sacra entraron este miércoles en bodega. Es el final de una campaña marcada sobre el terreno de las viñas por las dificultades meteorológicas, pero sobre todo por las sacudidas provocadas en el mercado por la pandemia de coronavirus y sus confinamientos. La cifra final de uva vendimiada asciende a 5.244.049 kilos, una cifra alta, dadas las circunstancias.

En el consejo regulador de esta denominación de origen explican que la campaña 2020 se cierra según las previsiones en un año que ha venido complicado. «Tuvimos una primavera muy lluviosa -explica José Manuel Rodríguez, el presidente del consejo regulador- con unas temperaturas atípicas y los hongos atacaron más del normal». Esta campaña llegaba además después de la más abundante de la historia, porque el 2019 batió todos los récords en la Ribeira Sacra, con más de 7.200.000 kilos vendimiados. «Después de la cosecha más abundante también la naturaleza se autorreguló y todo está dentro de lo esperado, con un poco menos de un 15% menos de cosecha de un año normal», apunta José Manuel Rodríguez.

Efectivamente, en volumen de uva recogida la vendimia del 2020 está por debajo de todas las que fueron pasando desde el 2015. Aquel año se recogieron 6.227.365 kilos, en el 2016 fueron 5.585.306, en el 2017 5.515.694 y el 2018 volvió a superar los seis millones, con 6.170.995. Después vinieron los 7,2 millones de la larga e histórica vendimia del 2019, que se prolongó 51 días.

La pandemia no tuvo incidencia en la vendimia, explican en el consejo regulador, pero sí en el cuidado previo de las viñas el resto del año. «Hay casos -indica José Manuel Rodríguez- en los que se trata de economías complementarias de gente que no está aquí y que tuvo problemas de desplazamientos para atender la viña. Por lo demás la vendimia comenzó antes y terminó antes con una uva en excelente estado sanitario y con muy buen grado porque en esta D.O. el tema de la maduración no es un problema».

Mal en primavera por exceso de humedad y calor, pero bien en las decisivas últimas semanas

La abundancia de lluvias y las altas temperaturas de esta primavera hicieron proliferar los hongos más de lo habitual, lo que obligó a los viticultores a extremar el cuidado con la aplicación de tratamientos. Sin embargo, en el tramo final de la campaña, las condiciones meteorológicas de las decisivas semanas finales de agosto y los primeros días de septiembre fueron óptimas. En el consejo regulador apuntan que esas buenas condiciones finales ayudaron a fijar la acidez de la uva y que llegase a la vendimia en un estado óptimo.

La de este año fue una vendimia temprana en la Ribeira Sacra, aunque no tanto como la del 2017, la más madrugadora desde la puesta en marcha de la denominación de origen y en la que la recogida de la uva empezó nada menos que el día 19 de agosto.

«Ahora toca centrarse en cuidar el vino y trabajar para poder venderlo»

«Lo que toca ahora es centrarse en cuidar el vino, que el vino que se metió en las cubas se mantenga y trabajar para el mercado y poder venderlo», asegura el presidente del consejo regulador. José Manuel Rodríguez asegura que esta denominación de origen es un caso atípico en cuanto a ventas, porque notó menos que la mayoría los problemas provocados por el coronavirus. «A pesar de las dificultades supimos seguir estando ahí con un producto de alto nivel», asegura el presidente del consejo regulador.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La vendimia de la pandemia acaba con 5,2 millones de kilos recogidos