Los primeros 9 kilómetros de la autovía Lugo-Ourense entran en servicio este miércoles

Las obras empezaron en el 2009, pero fueron paralizadas poco después y hasta el 2015 no se volvieron a retomar

Rotonda de enlace entre la actual N-540 y la autovía al norte del municipio de Carballedo, cerca del límite con Chantada
Rotonda de enlace entre la actual N-540 y la autovía al norte del municipio de Carballedo, cerca del límite con Chantada

Monforte / La Voz

El Ministerio de Transportes pondrá en servicio este miércoles el 10% de la autovía entre Lugo y Ourense. El tramo de la A-56 entre los municipios de Carballedo y Vilamarín está ya completamente terminado y listo para utilizar. La construcción de los casi nueve kilómetros de este tramo empezó hace nada menos que once años, pero permaneció interrumpida entre el 2010 y el 2015 a causa de los recortes presupuestarios provocados por la recesión económica.

El ministerio anunció a primera hora de la tarde de hoy que el secretario general de Infraestructuras, Sergio Vázquez, y el delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, supervisan este miércoles la puesta en servicio de esta nueva autovía. Su visita está prevista para las 12:30 horas.

Este primer tramo de la autovía A-56 tiene una utilidad práctica solo relativa, porque en realidad no resulta funcional para los conductores en ruta entre Lugo y Ourense. Los que circulan en sentido Ourense pueden desviarse hacia la autovía con facilidad, a través de una rotonda construida en la propia N-540 en el norte del municipio de Carballedo, cerca del límite con el de Chantada. El problema es que una vez completados los 8,8 kilómetros de este tramo, la nueva autovía termina abruptamente, sin una conexión fácil para volver a la ruta hacia Ourense por la N-540. Los automovilistas que vienen de Ourense hacia Chantada, Lugo o cualquiera de los demás municipios intermedios ni siquiera tienen un enlace directo para entrar en el extremo sur de este tramo.

El oficialmente denominado tramo A Barrela-San Martiño de la A-56 solo supone una ventaja indiscutible para quienes viajan por carretera hacia O Ribeiro desde las comarcas de Chantada, A Ulloa o Lugo. Con estos cerca de nueve kilómetros de nueva autovía se ahorran un tramo de longitud similar de la carretera LU-901.

El resto de los tramos

En estos momentos, no consta que haya ninguna previsión concreta para la apertura del resto de la autovía entre Lugo y Ourense. Cuando hace aproximadamente quince años el entonces Ministerio de Fomento hizo la planificación del proyecto, la futura autovía fue dividida a efectos técnicos en ocho tramos. Los siete que todavía están sin empezar fueron avanzando poco a poco en su tramitación administrativa, cada uno a su ritmo. Los más adelantados eran los de la parte lucense, que llegaron a la fase previa a la adjudicación de las obras. Sin embargo, el Ministerio de Transportes confirmaba a principios de este año que ahora hace falta revisarlos todos, porque el tiempo transcurrido sin avances ha hecho que se hayan quedado obsoletos.

La autovía A-56 medirá cuanto esté construida aproximadamente 70 kilómetros. Cuando en julio del 2015 el entonces Ministerio de Fomento anunciaba que se reiniciaban las obras, el presupuesto estimado para terminarlas era de 32,2 millones de euros.

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