Menos cosecha, más grado y unas lluvias que entorpecen la vendimia

Los últimos datos cifran en 1,3 millones de kilos la uva recogida en Ribeira Sacra

Vendimia de la bodega de Marcelino Álvarez, en Amandi, antes de la llegada de las lluvias
Vendimia de la bodega de Marcelino Álvarez, en Amandi, antes de la llegada de las lluvias

MONFORTE / la voz

La vista siempre se va a las viñas con mayor producción, aquellas donde los rendimientos por hectárea pueden superar incluso el máximo autorizado por el consejo regulador. La naturaleza fue generosa pese a las complicaciones de la cosecha en zonas como Quiroga o puntos de la ribera del Cabe, pero con carácter general la producción tiende a la baja esta vendimia en Ribeira Sacra. Al menos esa es la impresión de la mayoría de bodegueros y viticultores consultados por este diario. Muchas bodegas que antes del inicio de la recogida cancelaron las compras al menos a una parte de sus proveedores buscan uva desesperadamente en el ecuador de la campaña.

Buena parte del vino de la anterior cosecha se acumula en las bodegas debido al impacto de la crisis sanitaria sobre la actividad de la hostelería y la restauración. Salvo contadas excepciones con mayor presencia en las grandes cadenas de alimentación, bares y restaurantes suponen el principal motor de las ventas para la inmensa mayoría de los productores de esta denominación de origen. En ese contexto, muchos cosecheros se quedaron sin compradores para la uva justo antes de la vendimia.

Rectoral amplía cartera

La gran beneficiada de la actual situación parece ser Rectoral de Amandi, que este año consolida su papel hegemónico en Ribeira Sacra. No solo mantiene precios y contratos con sus cerca de quinientos proveedores, sino que amplía esa nómina con buen número de viticultores que hasta ahora vendían a otras bodegas y que se habían quedado sin su habitual comprador. En las instalaciones del grupo Bodegas Gallegas en el municipio de Sober entraron el pasado año 2,3 millones de kilos de uva, procedentes de las 150 hectáreas de viñedo que plantó en diferentes puntos de Ribeira Sacra y de las explotaciones de los viticultores que tiene en cartera.

A la luz de esas cifras, no es casual que la fecha recomendada para el inicio de la vendimia en Ribeira Sacra coincida con la apertura de campaña en Rectoral de Amandi. La maduración de la uva no es ni mucho menos pareja en todas las subzonas de esta denominación de origen. Las diferencias son importantes y el pistoletazo de salida para el comienzo generalizado de la recolección busca evitar que pueda iniciarse antes de tiempo en las viñas más retrasadas.

Para muchos, sin embargo, la apertura oficial de la campaña se demoró en exceso este año y se traduce en un alto grado alcohólico de la uva en muchas zonas. En viñedos de la ribera del Cabe con una gran carga de producción vendimiados a comienzos de semana, los mostos presentan concentraciones de azúcar equivalentes a vinos de catorce grados. Hasta el pasado jueves, según las estimaciones del consejo regulador, se habían recogido 1,3 millones de kilos de uva.

El jueves, solo un día después del comienzo oficial de la recolección, se rompió la bonanza meteorológica de la primera quincena de septiembre. Las tormentas descargaron con fuerza esa tarde y está previsto que los chubascos se mantengan al menos hasta el domingo. «Vendimia en mojado, mosto aguado», dice un antiguo refrán. Si no hay podredumbre en la uva, y en vista del elevado grado, a algún vino no le vendrá mal.

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