Todos con mascarilla, pero el mismo espacio en las clases

Los colegios del sur de Lugo empiezan las clases con abundancia de medidas contra el coronavirus, pero en la mayor parte de los casos con las aulas igual de masificadas. Algunos sacan muebles para hacer sitio


Monforte / La Voz

Más de 2.200 alumnos estrenan entre hoy y mañana el curso de educación infantil y primaria en el sur de la provincia de Lugo. No hay constancia de incidencias significativas en el el retorno a la actividad escolar en los dieciséis colegios de esta zona. Eso sí, fue la vuelta a clase más ceremoniosa que se recuerda, con colas en los patios, separación por grupos y, en la mayor parte de los casos, con los padres mirando la escena desde fuera de los recintos escolares.

Cada centro se ha adaptado como ha podido a las exigencias de separación para reducir el riesgo de contagios. El colegio de los Escolapios, de Monforte, es el más grande de la zona, tanto por número de alumnos como por el tamaño de sus instalaciones, que están en el monumental edificio histórico de la Compañía. Los estudiantes de cuarto y quinto de educación infantil y los de primero, segundo y tercero de Primaria utilizaron esta mañana tres puertas distintas para entrar en este colegio. Igual que en todos los demás centros educativos de Galicia, mañana les toca a los de sexto de Infantil y a los de cuarto y quinto de Primaria. Una vez dentro, los profesores fueron organizando a los pequeños en filas para que los de distintas clases no se mezclasen entre sí antes de entrar en sus aulas.

Un niño de educación infantil se lava las manos con gel antes de entrar en su clase en el colegio de los Escolapios, en Monforte
Un niño de educación infantil se lava las manos con gel antes de entrar en su clase en el colegio de los Escolapios, en Monforte

La orden de la Consellería de Educación del 22 de julio ordenaba garantizar separación de metro y medio entre pupitres, pero la del 31 de agosto eliminaba este requisito. La dirección de los Escolapios asegura que ellos no han tenido que duplicar ninguna clase porque las aulas son suficientemente grandes. En algún caso, eso sí, han optado por mover a salas más grandes las clases que están más llenas. El director de este colegio, Pablo Blanco, todavía repasaba este jueves los datos de inscripciones en el comedor para decidir si tienen que hacer turnos o no les va a hacer falta.

En el Colexio Novo tienen menos espacio disponible, pero todavía habrían podido duplicar alguna aula si hubiese sido preciso. No lo han hecho, porque con la última circular de Educación se puede tener grupos con los 25 alumnos que son el tope máximo en Primaria, aunque en la clase no haya espacio suficiente para mantenerlos a metro y medio de distancia entre sí. María Núñez, la directora de este colegio público, explica que lo que sí han hecho es vaciar las clases de todo el mobiliario prescindible. "Nos últimos días parecía que estabamos de mudanza -bromea la directora de este centro-, sacando armarios e demais fóra das clases".

La directora del Colexio Novo de Monforte acompaña a la entrada de su clase a dos niños de educación infantil
La directora del Colexio Novo de Monforte acompaña a la entrada de su clase a dos niños de educación infantil

En la puerta del Colexio Novo, los padres seguían desde la distancia la formación en el patio de las colas para entrar a clase. Los primeros en entrar fueron los que llegaron al colegio en los autobuses escolares. Al menos en este primer día, el único problema fue que el ritmo de acceso fue más lento. Los únicos padres que pudieron entrar a acompañar a sus hijos hasta la puerta de clase fueron los del primer curso de Infantil. Los que estaban fuera no tenían dudas duda sobre el procedimiento. La dirección del centro los había convocado a todos a una reunión en los días previos para informarles. Ningún niño parecía tener problemas con las mascarillas. Ni se las bajaban ni parecían molestos con ellas. "Llevan seis meses con las mascarillas a vueltas, no tienen ningún problema", explicaba junto a la puerta de entrada al patio Zaira Pérez, madre de una niña de seis años que este jueves se estrenaba en educación primaria.

Situaciones similares se producen en este extraño inicio de curso en todos los colegios de la zona. En general, en Monforte y Chantada los centros tienen problemas para conseguir espacio extra, así que los pupitres no respetan las distancias más que en los casos de los cursos con menos alumnos. En los municipios más pequeños, sin embargo las matrículas escolares llevan decenios bajando, así que si algo sobra es espacio.

Más estudiantes en Sober y bolsas personalizadas en O Incio

Claro que esta regla de que la matrícula baja en los municipios menos poblados también tiene excepciones. En Sober no pasa así. Desde hace unos años la matrícula se recupera. Este curso arranca en el colegio público de Sober con 66 alumnos, 27 de ellos en educación infantil y los 39 restantes en Primaria. En el Ayuntamiento subrayan que hace solo diez años en vez de 66 eran 39.

Riñoneras entregadas por el Ayuntamiento de O Incio a los escolares del municipio
Riñoneras entregadas por el Ayuntamiento de O Incio a los escolares del municipio

Otros ayuntamientos pequeños han decidido animar esta vuelta al colegio tan marcada por la crisis sanitaria. Es el caso de O Incio, donde el Ayuntamiento ha entregado al colegio local, el Ricardo Gasset, riñoneras con bolsas para guardar las mascarillas para cada uno de sus 24 alumnos, cada una con su nombre y con el color con el que están identificadas las aulas del centro. Los portavoces municipales explican que este regalo pretende "facilitar o período de adaptación ao alumnado".

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