El ciclo de vitivinicultura de Sober tiene un 100% de inserción laboral

La primera promoción de esta especialidad está trabajando en la Ribeira Sacra

Bodega del pazo en el que tiene su sede el centro y en la que se desarrollan las prácticas
Bodega del pazo en el que tiene su sede el centro y en la que se desarrollan las prácticas

Monforte / la voz

No hay paro entre los estudiantes que terminan el ciclo superior de vitivinicultura que se imparte en Sober. La puesta en marcha de esta especialidad de formación profesional era una antigua reivindicación del sector del vino de la Ribeira Sacra, siempre necesitado de personal con formación técnica especifica. Los responsables de la Escola de Hostelería de Rosende tardaron años en conseguir esta especialidad, pero una vez completados los dos primeros cursos el resultado les confirma que su apuesta era acertada. «La inserción laboral entre los integrantes de la primera promoción que terminaron el ciclo es del 100%», asegura Rebeca Vázquez, la directora de esta escuela.

La Escola de Hostelería de Rosende estrenó este ciclo en el curso 2018-2019 con diecisiete alumnos matriculados. Los diez que lo terminaron el pasado mes de junio tienen trabajo en el sector. La mayoría se han empleado en bodegas de la denominación de origen Ribeira Sacra, aunque también los hay que se han establecido por su cuenta con empresas de servicios para viticultores y bodegas.

A pesar de esta alta tasa de inserción laboral, el ciclo tiene todavía plazas vacantes y en ninguno de sus dos primeros años llegaron a ocuparse todas las plazas. Si en el 2018 estrenaron las clases diecisiete alumnos, al año siguiente se matricularon para empezarlo dieciocho. En estos momentos, hay doce inscritos en primero, pero el plazo para matricularse todavía está abierto. El límite es de veinte plazas en cada uno de sus dos cursos.

Los estudiantes que se matricularon en los dos años precedentes no tenían certeza sobre cuánto demandaba en realidad el mercado de la zona personal con este tipo de formación. Hoy, con la primera promoción ya en activo, las cosas están más claras. Rebeca Vázquez cree que el secreto está en que este ciclo prepara para todo el proceso productivo relacionado con el cultivo de la uva y la elaboración de vino. «Los alumnos estudian desde el momento en que se planta la cepa hasta que se comercializa el vino», explica.

La escuela tuvo que acondicionar espacios extra cuando por fin la Consellería de Educación aceptó su propuesta y autorizó la implantación de este ciclo. En los terrenos del pazo de Rivas, el edificio en que se encuentra la escuela, alumnos y profesores trabajan con una viña plantada con cepas de mencía y godello. Y dentro del edificio de la escuela, el ciclo de vitivinicultura dispone de un laboratorio, una aula de cata, otra de usos múltiples y la antigua bodega del pazo.

Doce en cocina y ocho en servicios de restauración, entre preparativos especiales

La Escola de Hostelería de Rosende incorporó hace dos cursos este ciclo sobre cultivo de viñas y elaboración de vino a su oferta formativa tradicional. Este centro educativo puesto en marcha hace veintitrés años por la fundación Belarmino Fernández imparte desde su primer curso los ciclos medios de cocina y gastronomía y de servicios de restauración. El de cocina tiene en estos momentos doce estudiantes matriculados en el primer curso y en el segundo la inscripción va más lenta, con ocho apuntados hasta el momento.

Los responsables de la escuela ultiman estos días los preparativos para adaptar el sistema de trabajo en los tres ciclos a las medidas de seguridad que este curso hay que implantar para reducir el riesgo de contagio de coronavirus. Las dimensiones del pazo de Rivas facilitan la aplicación de estas medidas.

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