Monforte / la voz

La ofrenda a la patrona de la ciudad y los fuegos artificiales desde San Vicente. Es lo único de las fiestas de agosto de Monforte que se ha salvado en el año del coronavirus. La ciudad vivió ayer este sábado el día grande de sus fiestas, pero sin fiestas.

Con mucha gente en la calle, aunque claramente menos de lo normal en estas fechas, pero sin conciertos, barracas ni actividades de animación para niños. Así transcurrió la que tenía que haber sido la semana de las fiestas del 2020. El Ayuntamiento y la parroquia de A Régoa la despidieron con la tradicional misa en honor a la Virgen de Montserrat. Fue un adiós un tanto triste a lo que tenían que haber sido unos días de abarrote y efervescencia en las calles, de día y de noche. La preocupante evolución de la epidemia durante este verano hizo que el Ayuntamiento renunciase finalmente a organizar ningún tipo de acto, ni siquiera con controles de aforo y distancia.

La celebración institucional y religiosa del 15 de agosto empezó a las once de la mañana. Marcada por las restricciones obligatorias para evitar contagios, ya ni siquiera importó gran cosa que este año haya habido que cambiar de escenario. La misa no se celebró en la iglesia de San Vicente, que está desde hace meses en obras por una restauración, sino en la de A Régoa. A las once llegaba al atrio de la iglesia de A Régoa la comitiva de autoridades, que completó a pie el recorrido desde el Ayuntamiento. Encabezada por el alcalde José Tomé, en la comitiva iban concejales del PSOE, el PP y el BNG, y también los máximos responsables de las fuerzas de seguridad con presencia en Monforte.

Decenas de personas los esperaban a esa hora dentro de la iglesia. La participación en la misa en honor a la patrona estaba abierta a todo el que quisiera asistir, sin más restricciones que la obligatoriedad de la mascarilla y de guardar distancias en la medida de los posible con los demás asistentes. La iglesia no se llenó, pero distaba mucho de parecer desangelada.

Una vez terminada la misa, integrantes de la cofradía de la Virgen de Montserrat precedidos por músicos del grupo municipal de gaitas sacaron la imagen de la Virgen en una breve procesión hasta la gran cruz que presidente el atrio de la iglesia de A Régoa. Tras una actuación de gaiteiros y bailarines de la asociación de Amigos da Pandeireta, empezó la ofrenda floral. Esta parte de la conmemoración religiosa del día grande de las fiestas de agosto sí que estuvo esta vez vetada al público en general. En esta ocasión, los únicos que pudieron depositar los claveles fueron los integrantes de la corporación municipal y los de la cofradía de la Virgen de Montserrat.

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Monforte celebra su primer día grande sin fiestas