El nuevo puente necesita una salida más amplia en Ramberde

El Ayuntamiento compra una casa en la calle Santa Clara para hacer posible el cruce

La casa que el Ayuntamento derribará es la del número 60 de la calle Santa Clara
La casa que el Ayuntamento derribará es la del número 60 de la calle Santa Clara

Monforte / la voz

La construcción del nuevo puente sobre el Cabe necesita financiación y permisos, pero también algunas obras complementarias. El Ayuntamiento asume que tendrá que hacer sitio al acceso al nuevo puente en la margen derecha del río y que para eso habrá que derribar un edificio en el barrio de Ramberde. La demolición no va a retrasar el proyecto general, porque ya está negociada con los afectados.

El proyecto que tiene en marcha el Ayuntamiento haría que los vehículos que ahora cruzan el río por el puente viejo lo hagan por el paseo del Malecón, en la margen izquierda del Cabe, y por el barrio de Ramberde, por la derecha. En el Malecón no hay edificaciones cerca de la actual pasarela peatonal de madera sobre la que está previsto construir el nuevo puente, así que ahí no se presenta ninguna dificultad técnica. La otra orilla es otra cosa. La actual pasarela va a dar a un camino sin asfaltar que salva los 60 metros de distancia entre la orilla del río y la calle Santa Clara. En el entronque con Santa Clara, ese camino mide aproximadamente siete metros de ancho. No es suficiente para darle acceso al puente.

Ahora es demasiado estrecho. En esta imagen de satélite se aprecia bien que el actual cruce entre el camino que viene del río y las calles Santa Clara y Corredoira es demasiado estrecho para soportrar tráfico rodado. El Ayuntamiento hará sitio mediante el derribo del número 60 de la calle Santa Clara y la incorporación de su finca a la nueva calzada de acceso al puente
Ahora es demasiado estrecho. En esta imagen de satélite se aprecia bien que el actual cruce entre el camino que viene del río y las calles Santa Clara y Corredoira es demasiado estrecho para soportrar tráfico rodado. El Ayuntamiento hará sitio mediante el derribo del número 60 de la calle Santa Clara y la incorporación de su finca a la nueva calzada de acceso al puente

La casa que el Ayuntamiento se propone derribar es la del número 60 de la calle Santa Clara. Hace esquina con el camino que lleva al río, tiene dos pisos de altura y no está habitada en estos momentos. El Ayuntamiento ya tiene un acuerdo de compra con sus propietarios. El alcalde, José Tomé, asegura que el contrato de compraventa se formalizará en cuanto sea administrativamente posible. No hay ningún obstáculo importante que lo impida, porque en los presupuestos municipales hay fondos para pagar el inmueble.

El proyecto que trata de sacar adelante el Ayuntamiento contempla la construcción de un puente de 13,50 metros de ancho, el espacio necesario para dos carriles de circulación, una pasarela peatonal a cada lado y la estructura del puente. Los responsables municipales aseguran que la casa que hace esquina en la calle Santa Clara y la finca que tiene detrás, y que llega hasta el paseo del río, proporcionarán los metros precisos para darle salida al puente en Ramberde.

El cruce que quedará entre las calles Santa Clara y Corredoira no estará exactamente en línea con la salida del futuro puente, pero en el Ayuntamiento sostienen que hay espacio de sobra para que la intersección resulte funcional.

Cuatro meses para tener el proyecto constructivo después de la firma del contrato

La empresa de Lugo que ganó el concurso de ideas para el diseño del nuevo puente tiene que encargarse ahora de la redacción del proyecto consultivo. Las bases del concurso especifican que en cuando el Ayuntamiento y la empresa firmen el contrato empezará a correr un plazo de cuatro meses pasado el cual el trabajo debería estar terminado.

Es pronto para adelantar cuándo podría estar listo ese proyecto de obra. La firma del contrato se hará en cuanto los servicios técnicos del Ayuntamiento estén listos para ello. Las vacaciones del personal municipal pueden retrasarlo, pero ese trámite no se debería demorar demasiado.

Buscar financiación

Y mientras se firma el contrato de redacción del proyecto de obra el alcalde busca en otras administraciones fondos que ayuden al Ayuntamiento a financiar la construcción del puente cuando llegue el momento. Al principio de todo este proceso, José Tomé garantizó que el dinero no sería un problema y que si el Ayuntamiento no encontraba ayuda en otras instituciones llevaría a cabo las obras con sus propios fondos.

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