El primer 10% de la autovía A-56 ya está casi construido

El resto de los tramos del nuevo vial entre Lugo y Ourense llevan diez años esperando que Fomento contrate las obras

Aspecto actual de las obras en el enlace de la autovía con la N-540
Aspecto actual de las obras en el enlace de la autovía con la N-540

Chantada / La Voz

Al primer tramo de autovía de la mitad sur de Lugo, la crisis del coronavirus solo le ha supuesto quince días de retraso. La construcción de los 9,8 kilómetros del tramo de la futura A-56 solo se detuvo durante las dos semanas de la fase dura del estado de alarma y las obras están ahora a punto de terminar. No hay todavía fechas concretas para el final y para la inauguración, aunque eso tiene una importancia solo relativa. En las comarcas por las que tiene que pasar esta autovía reclaman pasos en los demás tramos del trazado. Y el caso es de que de esos nuevos pasos nada se sabe. Hace nueve o diez años, según los tramos, que los proyectos de construcción están listos y a la espera de que el Ministerio de Fomento se decida a contratar su construcción.

«Se en Fomento teñen algún plan concreto para seguir adiante, a min desde logo non me consta». Lo decía esta semana el alcalde de Carballedo, el municipio en el que se llevan a cabo las únicas obras de esta autovía proyectada para unir las ciudades de Lugo y Ourense a través de la comarca de Chantada y mediante una conexión más rápida y cómoda que la actual carretera N-549. Alcaldes y agentes sociales de los municipios por los que pasa la N-540 tienen construida desde hace años una plataforma para reivindicar la construcción de la autovía. Hace tiempo que no se reúnen en pleno y la última vez que hicieron oír su voz fue en el 2018 y el 2019 para denunciar el escandaloso deterioro del firme de la N-540. Nadie en la plataforma parece tener constancia de que el Ministerio de Fomento tenga planes para después de que terminen las obras en Carballedo.

Los automovilistas que circulan estos días por el tramo de la N-540 cercano al límite entre los municipios de Chantada y Carballedo pueden comprobar que la construcción de la rotonda de enlace que permitirá pasar a la autovía desde la carretera convencional está muy avanzada. Al ritmo actual de trabajo no deberían faltar más que unas semanas para darlas por terminadas. Con el asfalto ya en su sitio, no parece faltar mucho más que el acondicionamiento de los márgenes exteriores de las calzadas y la señalización. El tramo ahora en obras supone solo el 10% de la longitud total prevista para la A-56, que según los proyectos de los distintos tramos medirá 93 kilómetros, más o menos lo mismo que la carretera N-540.

Un tramo aislado

Pero los casi diez kilómetros del tramo de Carballedo no son útiles por sí solos para quienes hacen el recorrido entre Lugo y Ourense. Para lo único que sirven es para proporcionar unos minutos de conducción más confortable a los que circulen desde Lugo en dirección a la comarca ourensana de O Ribeiro o a Pontevedra. A ellos sí que les va a merecer la pena dejar la N-540 en el enlace situado en el límite entre los municipios de Chantada y Carballedo. A los demás no, porque este tramo de la autovía solo tiene una conexión directa con la N-540 en ese punto. Los que quieren llegar a Ourense tendrían que circular varios kilómetros por una carretera estrecha para retomar la N-540. En vez de ganar tiempo lo perderían.

Por eso en los ayuntamientos por los que pasa la N-540 esperan noticias de Fomento. En el de Carballedo, el único que va a tener autovía cuando terminen las obras en marcha, el alcalde Julio Yebra tiene claro que ese tramo solo tiene sentido si el Ministerio de Fomento le da continuidad hacia Lugo y hacia Ourense.

La historia del primer y por ahora único tramo en obras de la autovía Lugo-Ourense es larga y complicada. Fue el único proyecto de grandes infraestructuras que el Gobierno central paralizó en Galicia cuando llegaron los recortes en gasto público por culpa de la crisis del 2008. Las obras habían empezado en el 2009 y se pararon en el 2010.

Volvieron a retomarse en el 2015 y cinco años después están a punto de terminar, sin que nadie sepa cuánto va a tardar esta autovía de menos de diez kilómetros en tener continuidad hacia Lugo o hacia Ourense. Este peculiar historial dificulta dar cifras certeras sobre su coste. Lo único claro es que cuando el Ministerio de Fomento sacó a licitación su construcción, allá por el 2008, calculó un precio máximo de 46.767.980,06 euros.

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