La candidatura de la Ribeira Sacra a bien mundial paraliza una obra en Chantada

Patrimonio ordena la retirada de unos quitamiedos metálicos en la carretera de Belesar por su impacto visual

Los quitamiedos, antes de su retirada, con el pueblo de Belesar al fondo
Los quitamiedos, antes de su retirada, con el pueblo de Belesar al fondo

monforte / la voz

La instalación de quitamiedos en zonas de alto valor paisajístico de la Ribeira Sacra vuelve a ser motivo de controversia. El conflicto entre estética y seguridad vial se plantea ahora en la ribera del Miño, dentro del municipio de Chantada, en la carretera de titularidad provincial que comunica San Pedro de Líncora y Belesar. La Dirección Xeral de Patrimonio ordenó paralizar la colocación de vallas metálicas que se estaba llevando a cabo del lado el río en el tramo más próximo a esa localidad. El detonante esta vez fue una campaña de denuncia en las redes sociales. La decisión de este departamento de la Xunta de Galicia se basa en que el impacto visual de los materiales empleados podría ser perjudicial para la candidatura a la declaración de patrimonio de la humanidad, cuya tramitación acaba de recibir el visto bueno por parte de la Unesco.

En el año 2008, una obra similar en la carretera de Monforte a Castro Caldelas, en el tramo más próximo al embarcadero del catamarán del Sil, desató una verdadera tormenta política. El alcalde de Sober pidió entonces la sustitución de las vallas metálicas por otras de madera, de menor impacto visual sobre el paisaje de la ribera. La propuesta contó con el respaldo del consejo regulador de la denominación de origen vitivinícola Ribeira Sacra y de la experta en paisajismo Isabel Aguirre, que abogó por esa solución en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo celebrado en Monforte.

Solución homologada

A nivel político, la polémica por la instalación de las vallas metálicas en la ribera de Doade encontró eco en varios debates del Parlamento de Galicia. La solución, pese a todo, tardó bastante en producirse. De entrada, la Xunta objetaba que los quitamiedos de madera no garantizaban el objetivo último de mejorar la seguridad vial en esa sinuosa carretera. Más adelante, la Consellería de Política Territorial accedió a recubrir de madera las biondas de metal. Seguridad y estética quedaban así garantizadas, pero antes de proceder al revestimiento fue necesario proceder a su homologación técnica.

El proyecto que hasta hace poco estaba en marcha entre el lugar de A Ermida -cerca de la bodega Vía Romana- y el pueblo de Belesar no contemplaba inicialmente la fórmula que se empleó hace más de diez años en Doade. La Diputación, responsable de las obras, recibió hace dos semanas una comunicación de Patrimonio para que las paralizase y procediese a desmontar las vallas que ya estaban instaladas. Los quitamiedos fueron retirados y de momento todo quedará como estaba. «Patrimonio pensa que eses elementos poden dificultar a candidatura da Ribeira Sacra e nada máis lonxe da nosa intención que facelo», indicaron fuentes del organismo provincial.

Máxima protección

La paralización del proyecto fue confirmada oficialmente por la Diputación. Al cierre de la edición, Patrimonio no había contestado a la solicitud que le dirigió este diario para conocer su versión. Fuentes próximas a la Consellería de Cultura indicaron que la denuncia en las redes fue el detonante de su intervención. La zona en la que se ejecutaban las obras está situada en el ámbito de máxima protección del paisaje cultural de la Ribeira Sacra que sirve de referencia a la candidatura a bien mundial. En la carretera entre Belesar y A Cova, en la margen que pertenece al municipio de O Saviñao, se instalaron vallas recubiertas de madera a raíz de varios accidentes que acabaron con los vehículos implicados en el Miño.

«Non se trata de culpar a ninguén, foi unha queixa construtiva», dice Roberto Regal

«Non se trata de culpar a ninguén, a miña foi unha proposta construtiva», dice el bodeguero y viticultor chantadino Roberto Regal. De su Facebook partió la campaña de denuncia por la instalación de los quitamiedos metálicos. No cuestiona su necesidad, pero entiende que hay formas «máis estéticas» de preservar la seguridad vial. Para Regal, la colocación de las vallas metálicas es inoportuna por partida doble. De un lado, puede colisionar con la candidatura a patrimonio de la humanidad. Pero también, apunta, «é inoportuna nun momento no que moita xente pensa na posibilidade de cambiar o seu modo de vida». En la Ribeira Sacra hay recursos productivos para ellos, y también un modelo de turismo que más que nunca debe desarrollar una personalidad propia. «Non imos cambiar as cousas con camiños sen limpar ou coa vexetación queimada polo herbicida nas beiras das estradas», señala.

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