monforte / la voz

La fábrica de zapatos más veterana de Monforte volvió ayer a la actividad normal, tras dos semanas de parón obligado tras el endurecimiento temporal del estado de alarma. Calzados Losal evitó hacer un expediente temporal de regulación de empleo (ERTE) y simplemente tuvo a sus trabajadores en casa durante los últimos catorce días. Los propietarios de la empresa quieren centrarse estos días sobre todo en algunos pedidos pendientes que tienen para exportar. El más importante viene precisamente de China, el país en el que se originó la pandemia de coronavirus y el primero que parece haberla superado.

«El envío a China es para un cliente que hicimos hace solo seis meses --explica Gonzalo Losal- y al que en este tiempo le servimos ya 1.200 pares de zapatos». No se trata de un importador que después allí vende el calzado a minoristas. Es el propietario de una tienda de calzado de calidad en Pekín. Antes de la crisis del coronavirus tenía pensando abrir una segunda tienda. En Calzados Losal no saben si seguirá con sus planes de expansión después de todo esto, pero lo cierto es que su cliente abrió de nuevo su tienda la semana pasada, una vez levantadas en Pekín las medidas excepcionales adoptadas por el Gobierno chino para detener el coronavirus.

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Calzados Losal, en Monforte, fabrica zapatos por la mañana y mascarillas por la tarde Han adaptado sus propios materiales y contado con la ayuda de familiares y vecinos.

Igual que aquí, los comerciantes que ahora reabren sus tiendas en China tienen incertidumbre sobre cómo reaccionarán los consumidores después de haber pasado la fase aguda de esta crisis sanitaria. «Nuestro cliente dice que a ver cómo responde la gente allí -cuenta Gonzalo Losal-, pero nos pidió que le enviásemos el pedido en cuanto lo tengamos acabado».

La competencia de la industria china del calzado es una preocupación seria desde hace años para la industria europea del calzado. Esta empresa monfortina parece haber logrado darle la vuelta al problema y aprovechar la globalización del mercado mundial para vender en el mercado chino. «La verdad es que vamos al revés -bromea el propietario de Calzados Losal-, porque lo más habitual es producir en China, enviarlos a España y venderlos con la etiqueta de Made in Spain». En Losal dicen que cuando contactó con ellos, este comerciante de Pekín tenía las cosas claras: «Nos puso tres requisitos: que le ofreciésemos zapatos de muy buena calidad, artesanales y fabricados en España». En solo medio año, se ha convertido en el mejor cliente de esta empresa monfortina en el extranjero.

Pedidos también del Reino Unido, Chequia, Polonia y Australia

La exportación gana peso en la facturación de Calzados Losal, pero sus principales clientes siguen siendo las tiendas gallegas. En los primeros días tras este cierre se van a centrar en el pedido que enviarán a Pekín y en otros también pendientes para el Reino Unido, la República Checa, Polonia y Australia. También tienen prisa por enviar muestras a Japón, Singapur y Alemania, a empresas con las que contactaron en la feria internacional del cazado del pasado mes de febrero en Milán y a las que esperan convertir en clientes. Después empezarán a fabricar para Galicia, donde las zapaterías no tienen aún fecha para la reapertura.

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En Pekín ya vuelven a demandar calzado fabricado en Monforte