Fiestas de barrio en el siglo XIX: palcos, farolillos venecianos y también peleas

La Guardia Civil vigilaba las de Carude en 1887 para evitar broncas entre pandillas de Ribas Altas y Baamorto

Detalle de una terraza de un bar en las fiestas del Carmen del año 1946, en el barrio de la Estación
Detalle de una terraza de un bar en las fiestas del Carmen del año 1946, en el barrio de la Estación

monforte

Las fiestas populares tuvieron y mantienen en algunos casos gran arraigo en los barrios de Monforte. Las referencias más antiguas se remontan al siglo XIX. Una de estas noticias sobre los festejos de barrio data de 1887 y se hace eco de los de Carude de San Lázaro. En un ejemplar de la publicación El Regional se da cuenta ese año de su celebración. Según la crónica, fue una jornada muy concurrida y tres parejas de la Guardia Civil patrullaron por la romería. Se temía que la rivalidad entre vecinos de Ribas Altas y Baamorto causase algún contratiempo, tras el enfrentamiento que habían protagonizado en las fiestas del año anterior.

«Se celebró la popular fiesta de San Lázaro, que estuvo concurridísima por lo hermoso y apacible del día. Tres parejas de la guardia civil recorrían la romería, y su presencia evitó que hubiese un choque motivado por la rivalidad que existe entre los vecinos de Rivas Altas y Baamorto. Afortunadamente no hubo que lamentar ningún percance como el del año pasado. La novena de los Dolores que se celebra en el Colegio de Escolapios, fue causa de que muchas señoritas por concurrir a ella, no lo hayan hecho a la romería», escribe el cronista.

Las fiestas de San Antonio son también de las más antiguas de Monforte. La fotógrafa estadounidense Ruth Matilda Anderson recogió una imagen de la tradicional venta de roscas en 1925 durante uno de sus viajes a Galicia. El 9 de junio del año 1900 Ramón Plasencia encabezaba así una crónica sobre los festejos del barrio en el que ahora se levanta el ayuntamiento: «Continúan los preparativos para las fiestas de San Antonio. Procedentes de Betanzos, se han recibido buen número de globos y farolas, de bonitas y caprichosas figuras».

«En el campo de San Antonio -escribe Plasencia- se construirá un palco provisional para la música, rodeado de bancos y una valla con alambre a fin de evitar la proximidad de la gente a los músicos. Además del alumbrado público y el de farolillos a la veneciana, se colocaron en el Campo de San Antonio dos arcos voltaicos de 500 bugías cada una. El Ayuntamiento ha facilitado a la comisión 50 gallardetes, y esta solicitó del de Lugo, la remisión de 200 para adornar el lugar de la fiesta».

Otras celebraciones festivas desaparecieron casi completamente de la memoria local. Es el caso de la romería de San Isidro, vinculada a las labores agrícolas. La parte alta de la avenida María Emilia Casas, cuyos vecinos eran en su inmensa mayoría labradores, fue bautizada en su día con el nombre del santo. Esta denominación duró desde el 20 de octubre de 1887, cuando se adoptó el acuerdo, hasta el año 1897. A finales del siglo XIX existía en esa zona una capilla con el nombre de Santa Rosa, punto de celebraciones religiosas durante la romería de San Isidro.

A pesar de perderse la denominación de San Isidro, las fiestas se mantuvieron en el barrio en la actualmente conocida como plaza del Costeiro. Incluso se celebraron a mediados del siglo pasado de manera intermitente y durante algunos años.

Las fiestas de San Luis Gonzaga, por otro lado, tenían lugar en los Chaos de Abajo, luego calle del Conde. Impulsadas por los jesuitas antes de su expulsión, a finales del siglo XIX se recuperaron estos antiguos festejos en la plaza del Conde. En esa nueva etapa no tuvieron consistencia ni continuidad, celebrándose esporádicamente hasta su desaparición en la década de los sesenta

Inauguración de la capilla,

De las fiestas de San Pedro queda memoria más reciente. Tienen su origen en el año 1888, coincidiendo con la fundación de la capilla del mismo nombre. Dice una crónica que fue en una «calurosa jornada» propia del mes de junio en Monforte. «En la llamada Carretera de Lugo -detalla- había fiesta porque se inauguraba la capilla de San Pedro. Su fundador, D. Antonio López Fernández, honrado y consecuente liberal, con este acto daba testimonio de su gratitud y reconocimiento a personas que con su afecto le han distinguido».

Las fiestas de San Juan se celebraban tradicionalmente en la calle de los Chaos de Arriba, hoy de la Estrella. En este histórico barrio fue levantada la capilla de Nuestra Señora del Camino, a finales del siglo XVI, por Don Antonio Álvarez y doña Catalina de Balboa. Estaba emplazada en el camino real que iba para Caneda y A Penela A finales del siglo XVII solo quedaban los tapiales, pero su recuerdo se mantuvo hasta el siglo XIX. Las fiestas que surgieron entonces no se dedicaron a la Virgen del Camino, sino a San Juan.

El barrio de la Estación nace tras la llegada del ferrocarril, en el año 1883. En el año 1886, y dado el crecimiento relámpago del nuevo barrio, los munícipes adoptan acuerdos plenarios para poner las primeras denominaciones a las nuevas calles del barrio (Progreso, Alfonso XIII, Ascensión). En los primeros años del siglo XX, se funda la capellanía del Sagrado Corazón en la nueva iglesia de la Estación. De esta etapa son las primeras celebraciones de las fiestas del Carmen en ese barrio.

Los orígenes de las fiestas de San José, en el barrio del Morín, se remontan al siglo XIX. El ferrocarril impulsó su celebración durante buena parte del siglo pasado. Un número relevante de ferroviarios habían fijado su residencia allí. Con la decadencia del tren, los festejos fueron a menos y no se organizan desde hace varias décadas.

Santa Eufemia, la romería de las empanadas que se celebraba en San Vicente

La romería de Santa Eufemia se celebraba en el barrio de San Vicente do Pino, en concreto, en el Campo de la Virgen. La ermita fue levantada en el año 1579 por el Ayuntamiento, previa autorización del monasterio benedictino. La romería «das papuxas» o de las empanadas, que era como se conocía esta fiesta, de manera popular, se remonta documentalmente al siglo XIX. A finales de ese siglo se venía denunciando el estado de abandono y ruina de la histórica ermita monfortina.

«El jueves último, con motivo de visitar los monumentos tuvimos ocasión de ver el lamentable estado en que se encuentra la carretera que conduce a la capilla del Campo de la Virgen y a la iglesia de San Vicente; así como también el destrozo causado en dicha capilla por un árbol que derribado por el huracán que se dejó sentir una de las noches del pasado febrero, cayó sobre ella.

A todo esto nuestro benemérito Ayuntamiento no se dispone a reponer ninguno de estos desperfectos», denuncia una crónica que recogía el periódico local El Cabe en el año 1883.

A pesar de la desaparición de este histórico edificio, la celebración de Santa Eufemia se mantuvo. El Ayuntamiento todavía subvencionaba con doscientas pesetas las fiestas durante la década de los cincuenta del siglo XX. En el ecuador del siglo pasado, la festividad se trasladó al vecino barrio de A Florida. En tiempos más recientes se celebraron algunos años como fiestas del barrio de San Vicente do Pino, aunque no se logró que tomaran cuerpo y continuidad.

Las fiestas de San Lucía

Se celebraron en honor de unas reliquias que se atribuyen a la santa y que se guardan en el vecino convento de las Clarisas. Comenzaron durante la segunda parte del siglo XIX en la actual plaza de Santa Clara. En las primeras décadas del siglo XX se trasladaban al Campo de San Antonio. «Los que todavía conservan arraigadas las costumbres de antaño lamentaron también la falta del pintoresco Lillo, solaz y divertimiento de pequeños y mayores. Y es que la tradición se va perdiendo», recoge una noticia relativa a esas fiestas publicada en prensa local en 1927.

Los festejos de Santa Lucía eran en honor de una reliquias que guardan las Clarisas

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