La presa de Vilasouto recibe la primera inversión relevante en cincuenta años

Los desagües de fondo se renovarán y el coste de las obras ronda el millón de euros

Salida de agua al pie de la presa de Vilasouto, que abastece el canal de regadío
Salida de agua al pie de la presa de Vilasouto, que abastece el canal de regadío

MONFORTE / LA VOZ

El Estado realizará la primera inversión relevante en la presa de Vilasouto desde su construcción en el año 1969. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil evalúa las ofertas presentadas al concurso para la rehabilitación integral de los aliviaderos del embalse que abastece el canal de regadío. El presupuesto de partida es de algo más de un millón de euros y el plazo de ejecución de un año. Después de medio siglo sin más actuaciones que el mantenimiento mínimo del salto, se hace necesario renovar los desagües de fondo para garantizar que sean «operativos y seguros».

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil disponía desde hace tiempo del proyecto que recoge los trabajos incluidos en esta actuación. Fue redactado en el año 2011 y desde entonces se llevaron a cabo algunas de las reformas previstas. Pero el grueso de la actuación se iniciará en los próximos meses, después de la formalización del contrato.

De momento, se valoraron las cuatro ofertas económicas presentadas por otras tantas empresas. Tres serán las que opten finalmente a la concesión, porque una de ellas quedó descartada debido a que su propuesta incluía una rebaja del precio de salida que la mesa de contratación ve «desproporcionada».

El proyecto contempla la renovación de los desagües de fondo del embalse y de la toma de agua para el regadío de la presa de Vilasouto. Las obras que salen a concurso se centrarán en la primera de las actuaciones previstas, aunque simultáneamente podrían llevarse a cabo otros trabajos de carácter auxiliar. Después de 51 años de actividad, la corrosión de algunas piezas provocó fugas de agua que hasta la fecha se resolvieron «con cierto carácter de provisionalidad».

Cuando no haya riego

La sustitución de los desagües de fondo de la presa de Vilasouto persigue que sean operativos en la regulación de los caudales de agua aportados al río. Entre otros aspectos, las obras permitirán rebajar el volumen de sólidos en suspensión. Los trabajos se llevarán a cabo, por otra parte, fuera de la temporada habitual de riego, cuando los caudales que maneja el embalse son más reducidos.

Desde la sede de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil indicaron que en los últimos años se han llevado a cabo otras actuaciones de mantenimiento en la presa que abastece el regadío. No obstante, y según confirmaron, las obras en los aliviaderos son las más costosas y de mayor alcance que se acometieron en el salto desde su inauguración en 1969. La inversión más relevante realizada hasta ahora fueron los 348.000 euros destinados al sistema de alarmas acústicas del plan de emergencia.

Dos proyectos para producir energía eléctrica que no llegaron a concretarse

La presa de Vilasouto, situada en el término municipal de O Incio, se terminó en el año 1969. Fue construida con el objetivo principal de suministrar agua para el canal de regadío, aunque también garantiza el abastecimiento de los núcleos de Vilasouto, Laiosa y Bóveda. El salto regula el cauce del río Mao, que desemboca en el Cabe a la altura de la paroquia monfortina de A Parte. El muro tiene 52 metros de alto por 335 de largo y el caudal máximo de 3.100 litros por segundo. A lo largo de sus 51 años de historia, hubo dos proyectos fallidos para ampliar el aprovechamiento con la producción de energía eléctrica.

En el año 1981, técnicos de Fenosa realizaron mediciones con vistas a la construcción de una minicentral aguas abajo de la presa. Ese proyecto no llegó a concretarse, pero en 1988 la firma madrileña Elecdey obtuvo una concesión para un proyecto similar. Veinte años después, y sin rastro de las obras, la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil decidió anular el permiso concedido anteriormente.

El desarrollo del regadío estuvo desde un primer momento, muy por debajo de las expectativas que barajaba el Estado cuando construyó la presa. Los usuarios hace tiempo que no pagan las tasas y temían que la administración se desentendiese paulatinamente de estas instalaciones. La inversión que ahora va a concretarse es también un balón de oxígeno para el canal.

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