«En el hotel me siento enjaulada»

Una cuenta bancaria recoge ayudas para la mujer que se quedó sin vivienda a causa de un incendio


MONFORTE / La VOZ

Emilia Beceiro Vargas perdió todo en el incendio que se produjo el pasado fin de semana en un inmueble de la calle Valle Inclán. El fuego se originó en la primera de las dos plantas de la vivienda, en la que residía de alquiler desde hace un par de años con dos pequeños perros de mascotas. Por suerte, los había sacado a pasear a primera hora, cuando el piso comenzó a arder. Desde ese día, se aloja en un hostal del barrio de la Estación con cargo a los fondos municipales para situaciones de emergencia. Un conocido que quiere quedar en el anonimato le ofreció desinteresadamente una nueva casa. Pero está sin amueblar y la mujer apela a la solidaridad para poder comprar el equipamiento imprescindible.

«La pensión que cobro es muy pequeña. Si me viene para Monforte fue porque todo es más barato», explica. Emilia nació hace 67 años en Ferrol y vive desde hace cuatro en Monforte. Antes había trabajado una larga temporada en una granja del vecino municipio de Bóveda. No era una localidad que le disgustase para vivir ya jubilada, pero no dispone de coche y en esas condiciones pensó que lo mejor regresar a su ciudad natal. No tardó, sin embargo, en volver sobre sus pasos. «Aquí -detalla- los alquileres son mucho más bajos».

En la misma calle

En Monforte se instaló primeramente en una casa de la calle Valle Inclán situada no muy lejos de la que sufrió el incendio. No estaba a gusto y decidió mudarse al número 31, la vivienda en la que por culpa del fuego se ha visto en la calle. Emilia no escatima agradecimientos la esfuerzo de los bomberos, la ayuda que le presta el Ayuntamiento y la atención que recibe en el hotel donde se aloja temporalmente. Pero echa en falta un hogar propio: «en el hostal me siento como si estuviese enjaulada».

Desde esta semana, en la oficina del banco de Santander en Monforte está abierta una cuenta a disposición de quienes quieran colaborar económicamente con esta mujer. Algunas amigas ya le han echado una mano regalándole mobiliario para hacer habitable el piso que le ofrecieron. «Falta la lavadora, la nevera, los vasos, los enseres de cocina... Por poco dinero que sea, toda la ayuda que me puedan prestar es mucho para mí. No tengo nada, solo lo que se salvó del dormitorio », dice Emilia.

El incendio se originó en el salón del piso que tenía alquilado y se propagó con rapidez a otras dependencias. Los daños estructurales que sufrió esa planta son importantes y su reparación requiere de un gasto elevado. Emilia está haciendo un presupuesto con el desembolso mínimo que deberá realizar para poder vivir con dignidad en su nuevo hogar. La pensión que cobra, de algo más de trescientos euros al mes, no da para mucho. Fue por eso por lo que vino a Monforte. «Estoy muy a gusto, me gustaría quedarme», dice. Las mascotas la aguardan, por ahora en casa de una vecina.

Un vecino le ofrece gratuitamente un piso sin amueblar y ella necesita dinero para equiparlo

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