El Crismón de Quiroga sigue resistiéndose a revelar sus secretos

El disco de mármol entró hace 95 años en el museo catedralicio de Lugo y aún hoy no se sabe con certeza para qué servía

El Crismón de Quiroga —en su ubicación actual en la imagen— es un disco de mármol de O Incio labrado con un anagrama que representa el nombre de Cristo y un inscripción en latín grabada en su borde
El Crismón de Quiroga —en su ubicación actual en la imagen— es un disco de mármol de O Incio labrado con un anagrama que representa el nombre de Cristo y un inscripción en latín grabada en su borde

quiroga / la voz

Este año se cumple el 95 aniversario de la entrada en el museo de la catedral de Lugo del Crismón de Quiroga, que había sido descubierto en 1887 por el arqueólogo alemán Helmut Schlunk en la iglesia de la parroquia de A Ermida. Pese al largo tiempo transcurrido desde entonces, entre los especialistas sigue sin haber un consenso acerca de la naturaleza de esta enigmática pieza de arte paleocristiano, que por otra parte ha conservado su carácter único. «En Europa occidental non se encontrou nada parecido ata agora», señala el delegado de patrimonio histórico de la diócesis, César Carnero. «En Oriente Medio si que se coñece algún obxecto máis ou menos semellante, pero de moito menor valor artístico e sen unha relevancia comparable», añade.

Desde su descubrimiento y desde que el célebre disco de mármol empezó a ser mostrado al público, en 1925, se han planteado numerosas teorías acerca de la función que pudo desempeñar en la comunidad donde se originó, pero ninguna de ellas ha gozado de un acuerdo general. Según algunas opiniones, pudo ser un elemento decorativo fijado verticamente en la pared de una iglesia paleocristiana. También se ha sugerido que pudo pertenecer a algún monumento funerario. Otros investigadores consideran que debió de ser una bandeja destinada a contener las ofrendas en los actos litúrgicos. De acuerdo con otras hipótesis, también pudo servir como mesa de altar. César Carnero se inclina más por esta última posibilidad, aunque puntualiza no hay suficientes pruebas para demostrarlo. «Pode parecer sorprendente que haxa altares de misa redondos, pero no período paleocristián iso talvez non foi tan raro -apunta-, e ademais hai que ter en conta que cando foi descuberto no século XIX estaba sendo utilizado como mesa de altar, o que pode indicar unha continuidade de uso no tempo».

Entre los siglos IV y V

En lo que parece haber un mayor acuerdo entre los expertos es en datar esta pieza entre finales del siglo IV y principios del V, basándose en sus rasgos estilísticos. Pero también ha habido hipótesis que cuestionan esta datación, al menos en parte. Es el caso de un trabajo publicado en el 2015 en la revista arqueológica Larouco por José María Anguita, profesor de la USC, quien se basa en el análisis de la leyenda en latín grabada en el borde del disco: «Aurum vile tibi est, argenti pondera cedant. Plus est quod propria felicitate nites». Anguita traduce estas frases como «Vil es para ti el oro, háganse a un lado los pesos de plata. Más vale lo que brillas por tu interior riqueza». El investigador opina que este texto parece influido por la obra del poeta latino Venancio Fortunato, que vivió entre los siglos VI y VII. «¿Nos hallamos ante una pieza labrada en el siglo V con una inscripción del siglo VII o bien ante una pieza labrada en el siglo VII imitando la forma e iconografía de un monumento del siglo V?», se pregunta el autor del trabajo.

Sin embargo, Carnero piensa que esta hipótesis no es correcta y dice que las semejanzas que puede haber entre el texto del crismón y los poemas de Venancio Fortunato no prueban que la pieza date del siglo VII. «Fortunato inspirouse en textos bíblicos e outras obras de literatura relixiosa moi anteriores a el, nas que tamén se debeu basear o autor do texto do crismón para compoñer esas frases, e entendo que a inscrición foi feita no mesmo momento en que se labrou o resto do disco», comenta.

Sondeos con georradar en la iglesia de la que procede la obra

En la iglesia de la parroquia de A Ermida, donde fue encontrado el Crismón de Quiroga, nunca se han realizado excavaciones arqueológicas para intentar encontrar otros vestigios de la época paleocristiana. Pero hace varios meses, dentro de un proyecto de investigación promovido por la Xunta, se llevó a cabo un sondeo con georradar en el entorno del templo para detectar posibles estructuras constructivas ocultas en el subsuelo. Los resultados de este estudio todavía no se dieron a conocer.

Los responsables de la diócesis lucense, según indica César Carnero, tienen un especial interés en saber lo que se haya podido averiguar en estos sondeos. «Aínda non temos ningunha información, pero esperamos que os resultados das sondaxes poidan dar novas pistas sobra a antiga comunidade na que se elaborou o crismón, que é un dos testemuños más valiosos que temos sobre os inicios da cristianización de Galicia», explica.

 

Cambios de ubicación

El Crismón de Quiroga ocupa un lugar destacado en el museo catedralicio desde la reforma de este espacio que terminó en el 2017. En la actualidad se exhibe en posición inclinada en un soporte especialmente diseñado. Antes estuvo expuesto en una vitrina  y en otros lugares. Hoy está considerado como la pieza más representativa del museo junto con el llamado Cancel de Saamasas, un valioso relieve datado entre los siglos VII y VIII

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