Cables anclados a un monumento en un zona donde podrían ocultarse

El tendido telefónico sigue incrustado a la muralla pese a la conducción soterrada


MONFORTE / la voz

Si se cumplen los plazos que baraja el gobierno municipal, el plan especial de protección del conjunto histórico de Monforte entrará en vigor este año. La aprobación definitiva del documento, pendiente de revisión por la Xunta, traerá consigo cambios significativos en las reglas del juego que rigen el urbanismo en la zona monumental. Entre otras medidas, plantea un plan de eliminación del cableado aéreo y de las conducciones de luz y telefonía que ahora discurren adosadas a las fachadas. Los anclajes clavados en la Porta Nova y el tramo de muralla adyacente constituyen un ejemplo palmario de la escasa sensibilidad sobre esta cuestión.

A los autores del plan no les pasó desapercibido el problema del feísmo derivado de la maraña de tendidos eléctricos y de telefonía que permanecen a la vista en el casco antiguo. «Calquera mirada atenta á arquitectura acaba sendo atraída polos moitos cables, algúns de importante grosor, que adoitan discorrer pola liña de primeira altura de fachada, acompañadas por variopintas caixas de diversos tamaños, formas e materiais, con localizacións particularmente desordenadas», señala documento. El impacto visual de estos tendidos aumenta, según indica el plan especial, «cos cruzamentos aéreos do espazo urbano que xorden cando se producen descontinuidades nas liñas de fachadas ou interrupcións das rúas».

En la Porta Nova, levantada en el siglo XV al reconstruirse la muralla tras la guerra irmandiña, la presencia del cableado resulta llamativa por doble motivo. Por un lado, contraviene la protección que pesa sobre este monumento. El casco histórico de Monforte está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1973, pero toda la muralla tiene esa consideración con carácter independiente. Por otra parte, la zona en la que se ubica la Porta Nova dispone de canalizaciones soterradas que permitirían ocultar los cables.

Nadie concebiría a estas alturas la presencia de cables incrustados en la fachada del Colegio del Cardenal, cuya declaración como BIC todavía está en proceso de tramitación. Los anclajes del tendido telefónico continúan, sin embargo, clavados al arco de la Porta Nova, donde confluye la rúa Falagueira. En esta última calle, la más importante del recinto intramuros, se habilitaron conducciones soterradas para el cableado en las últimas obras de rehabilitación, que concluyeron en el año 2008.

Negativa de los propietarios

La conducción eléctrica discurre bajo tierra en la Falagueira, pero la línea telefónica solo fue soterrada en un pequeño tramo por la negativa de los propietarios a dejar que se anclase a la pared de las casas. Más allá de los aspectos estéticos, el anclaje del tendido para nada beneficia la conservación de la Porta Nova, de cuyo riesgo de colapso alertó un informe de Patrimonio elaborado en el 2004. El propio plan especial de protección aconseja que se lleven a cabo trabajos de consolidación «para garantir a seguridade».

El Ayuntamiento no concreta cómo se llevará a la práctica la eliminación teórica del cableado que postula el plan especial. En el documento aprobado inicialmente se establece que las obras en el casco histórico tendrán que incluir por sistema conducciones soterradas. Los cables de la luz y del tendido telefónico deberán discurrir por ellas siempre que estén disponibles.

El cableado podrá retirarse en el Cardenal, pero no en la calle Conde y Santo Domingo

Junto a la proliferación de edificaciones deshabitadas, la presencia de cableado y de elementos de conexión a la vista es el principal factor de deterioro de la imagen del casco histórico de Monforte. Así lo percibe el plan especial de protección, que achaca el descontrol existente al hecho de que por lo menos hasta la fecha «veña primando a economía e comodidade da xestión dos operadores sen considerar os negativos impactos no medio urbano e no patrimonio».

Para las empresas suministradoras es más fácil explotar los tendidos exteriores. Quizás por ello rechazan sistemáticamente contribuir económicamente a los planes de urbanización en lo relativo a la instalación de conducciones soterradas. El Ayuntamiento sugirió esta posibilidad para no encarecer las obras en la calle Conde, incluida en la delimitación del casco histórico. Las respectivas compañías se negaron a pagar y el cableado seguirá a la vista.

Deciden las compañías

Tampoco se soterraron las conducciones en la reciente reforma de la calle Santo Domingo, en plena zona monumental, aunque en este caso no se aclararon los motivos. La repavimentación del tramo peatonal del Cardenal, por el contrario, permitirá que se pueda instalar el cableado bajo tierra. Hasta ahora, lo que hace el Ayuntamiento es comunicar que en una obra se va a incluir una conducción bajo tierra. La decisión de soterrar los cables queda al arbitrio de las empresas. En la calle Méndez Casal, entre el puente viejo y el campo de San Antonio, fue posible.

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