chantada / la voz

La Dirección Xeral do Patrimonio Cultural no ha decidido todavía qué hacer con la antigua estela o lápida sepulcral que fue descubierta en una pequena construcción perteneciente al cementerio de la parroquia de Camporramiro, en Chantada. Algunas personas en el municipio, sin embargo, prefieren que la valiosa pieza permanezca en su lugar de origen en vez de ser trasladada a un museo. Entre ellas está Beatriz Pérez, guía de las rutas del románico de la Ribeira Sacra, que ha examinado personalmente la estela de Camporramiro. «Se a levan para o museo do castro de Viladonga, como se fixo con outras pezas arqueolóxicas, non se poderá ver aquí nin alí, porque no museo non hai espazo para mostralas ao público», señala.

Eso fue lo que sucedió hace pocos años -recuerda Pérez- con otra estela funeraria del período galaicorromano descubierta en este mismo municipio, en la parroquia de Vilaúxe. «As tendencias museísticas actuais apostan por conservar os achados arqueolóxicos nos seus lugares de orixe sempre que sexa posible, en vez de levalos a outros sitios e de sacalos do contexto xeográfico e social ao que pertenceron durante centos de anos», apunta. A su juicio, una vez que la estela de Camporramiro haya sido estudiada por los especialistas, se debería buscar alguna fórmula adecuada para la pieza se mantenga en este lugar y sea accesible al público.

Por otro lado, Beatriz Pérez incide en la importancia de conservar en sus lugares originales los elementos más destacados del patrimonio histórico y arqueológico de la Ribeira Sacra. «Tendo en conta que agora está en marcha a presentación da candidatura deste territorio a patrimonio da humanidade -comenta-, penso que o máis aconsellable sería esforzarse para que os veciños e visitantes poidan ver as pezas de especial valor como é a estela de Camporramiro no seu lugar de orixe».

Un relieve de piedra cuyo significado aún se ha podido descifrar del todo

La poco favorable posición en la que se encuentra la estela de Camporramiro -empotrada en un muro de una caseta sin luz eléctrica y haciendo las veces de dintel de una puerta- no permite apreciar claramente sus elementos. Según apunta Beatriz Pérez, por encima y por debajo de la representación humana tallada en la piedra -en la que se distinguen un rostro y unas manos-, se ven parcialmente otras figuras que están ocultas por las jambas de la puerta, hechas también de piedra. «Por enriba da cabeza está gravada o que parece ser unha cruz e por debaixo das mans nótase que hai unha inscrición, pero as letras non seson lexibles porque o que se pode ver delas nestas condicións é moi pouco», agrega.

Para poder ver en su totalidad las figuras talladas en la estela probablemente será necesario extraerla del muro o bien cortar o rebajar las partes de las jambas de la puerta que ocultan estos trazos.

Tampoco está clara la naturaleza de otra figura grabada entre las representaciones de la cabeza y las manos. El arqueólogo Gonzalo Meijide apunta que estos trazos pueden representar una pieza de vestimenta, un parecer que comparte Beatriz Pérez. «Pero tamén poderían ser as letras dunha inscrición que foron picadas ou deformadas pola erosión», puntualiza.

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¿Qué va a suceder con la antigua estela funeraria de Camporramiro?