El mandó pasa a la clandestinidad

La única viña de esta escasa uva tinta fue dada de baja por el consejo regulador

Antonio Anglada, esta última vendimia, en la viña que acaba de dar de baja el consejo regulador
Antonio Anglada, esta última vendimia, en la viña que acaba de dar de baja el consejo regulador

monforte / la voz

El consejo regulador de Ribeira Sacra decidió dar de baja la viña de mandó situada en la ribera de Vilachá de Salvadur. En la parcela, de menos de media hectárea, se conservan cepas centenarias de esta escasa variedad, de cuyo cultivo existe constancia en Galicia desde finales del siglo XIX. El viñedo fue inscrito en la denominación de origen en el año 2006 y desde entonces sus sucesivos propietarios pagaron la cuota correspondiente. El primero de sus dos titulares hizo constar entonces que estaba plantada con mandó. Ahora queda condenada a la clandestinidad porque esta uva no figura entre las que admite el reglamento del consejo regulador.

Antonio Anglada, bodeguero y viticultor del pueblo de Trasmonte, en A Pobra do Brollón, adquirió la viña a comienzos del 2018. Esta semana recibió una comunicación del consejo regulador en la que se le emplaza a entregar la tarjeta de productor correspondiente a esa parcela antes del próximo 31 de enero. La devolución deberá hacerse efectiva en cumplimiento de un reciente acuerdo del pleno de este organismo por el que se da de baja la viña del registro de la denominación de origen.

El detonante de la baja fue una inspección del viñedo realizada el 19 de septiembre, en la que se constató que la parcela estaba plantada mayoritariamente con la variedad tinta mandó. En la comunicación que recibió el propietario, el consejo regulador recuerda que en el registro de la denominación de origen «unicamente poderán inscribirse as viñas situadas na zona de produción cuxa uva poida ser destinada á elaboración dos viños protexidos».

Según el pliego de condiciones vigente en Ribeira Sacra, y por lo que respecta a la uva tinta, las variedades permitidas son mencía, brancellao, merenzao, sousón, caíño tinto, caíño longo, caíño bravo, garnacha tintorera, mouratón, tempranillo y gran negro. «Entendo que existen unhas normas e que hai que cumprilas, pero penso que se houbese interese algo podería facerse para non ter que chegar a este extremo», dice Antonio Anglada, actual titular de la viña.

Anglada reivindica el valor histórico de este viñedo, posiblemente el mayor plantado con mandó que se conserva en Galicia. Esta uva tinta, recogida en la Colección de Vides da Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia, entró en la comunidad a finales del siglo XIX, cuando la plaga de la filoxera obligó a reconvertir la superficie vitícola. Su llegada coincidió con la expansión de la mencía, pero ambas variedades corrieron suertes muy diferentes.

Su último reducto

Aunque se introdujo al mismo tiempo que otras variedades ahora autorizadas en el reglamento de Ribeira Sacra -como la garnacha, el tempranillo, el gran negro o la propia mencía-, la presencia del mandó se circunscribe prácticamente al paraje de Eivedo, en la ribera de Vilachá de Salvadur. Aunque se conservan bastantes cepas dispersas, la viña de Anglada es la única donde es la uva mayoritaria.

«Tiveron moito tempo de dala de baixa desde o 2006 e mesmo cando eu a puxen a nome da miña adega. Non o fixeron ata de agora, aínda que o anterior dono dixo dende o primeiro momento que era mandó. Resulta que non pode estar dentro do consello regulador, pero en todos estes anos pasaron a cobro as taxas», se queja Anglada.

A raíz de la inspección que dio paso a la baja de la viña, Anglada se interesó por la posibilidad de elaborar un vino de mandó sin el sello de la denominación de origen. Desde el consejo regulador se le indicó que no podía hacerlo en su bodega acogida a la denominación de origen. «Non podo meter esa uva na adega nin para facer un viño de mesa», denunció entonces. El viticultor de Trasmonte cree que las quejas que hizo públicas en plena vendimia pueden haber sido el detonante de la decisión adoptada por el consejo regulador.

El bodeguero destinará el vino a fines benéficos si consigue hacerlo sin contraetiqueta

Antonio Anglada elabora con la etiqueta Acivro dos vinos de mencía, uno de ellos con crianza en barrica, con el sello de Ribeira Sacra. No renuncia a la idea de elaborar un tinto de mandó sin el indicativo de la denominación de origen. Si encuentra la fórmula que le permita hacerlo, la mayor parte de la producción se comercializará con fines benéficos. «A idea é quedarme cunhas botellas para ver como responde a variedade e facer unha poxa co resto para destinar os ingresos a algunha asociación sen ánimo de lucro», explica.

Centros de investigación y bodegas a título particular se interesaron en los últimos años en otras zonas de España por la recuperación de esta variedad para favorecer la originalidad de los vinos. Una investigación sobre las variedades minoritarias de vid impulsada por el Gobierno de La Rioja destaca el potencial de la uva mandó para vinos jóvenes y de crianza.

Frescos, suaves y aromáticos

«Son vinos frescos con volumen en boca y de estructura muy amable. Posee además una buena intensidad aromática, con notas entremezcladas de fruta fresca y fruta madura», detalla el estudio firmado por los investigadores Pedro Balda y Fernando Martínez de Toda.

«El poco interés del que son víctimas algunas variedades que están en vías de desaparición no puede ser debido más que a condiciones económicas temporales, susceptibles de evolucionar. Son variedades que no se volverán a obtener y se desconoce la aplicabilidad que pueden tener en un futuro», señala el trabajo que realizaron estos expertos en el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino de La Rioja.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El mandó pasa a la clandestinidad