Froxán rebosó de nuevo de gente gracias a la Festa da Pisa da Castaña

Los vecinos que crearon la fiesta hace 21 años empiezan a dar paso a caras nuevas


monforte / la voz

La Festa da Pisa da Castaña la inventaron los vecinos de Froxán en 1999 para darle vida a este pueblo de O Courel en un momento en que el turismo empezaba a despuntar como alternativa económica. Era un incentivo más para visitar los extraordinarios paisajes de estas montañas. Veintiún años después, se ha convertido es una de las fiestas etnográficas más asentada y de más tirón de toda la montaña lucense. Las ocho familias que viven a diario en esta aldea colaboran en una fiesta que todos los años por estas fechas se llena de visitantes llegados de todos los puntos de Galicia.

«Como o tempo non sexa moi malo, aquí hai xente asegurada». Lo dice Paco, el propietario del puesto ambulante de comidas Paco de Rubián, que sabe bien lo que se cuece en esta fiesta que se celebra en el corazón de O Courel. Lo sabe porque desde la segunda fiesta, la del año 2000, no falta a ninguna. Este sábado fue con cerca de 300 kilos de comida, fundamentalmente pulpo y carne de churrasco. El de Paco fue durante años el único puesto en el que se podía comer, pero desde el año pasado ya hay dos.

El problema de ser muchos

A Froxán no queda más remedio que ir en coche, así que los vecinos abren dos prados para que los visitantes los usen como aparcamientos. No suelen ser suficiente, así que muchos optan por dejar el coche arrimado a las cunetas en las carreteras que llevan a esta aldea desde Folgoso, A Pobra do Brollón o la montaña del Lor. En la organización, que corre a cargo de la asociación vecinal Fonte do Milagro, están orgullosos de que el pueblo se llene con la fiesta, pero también saben que tanta gente puede llegar a ser un problema. «O problema co que nos podemos atopar -dice Laura Méndez- non ten que ver con que falle a transmisión da tradición, senón máis ben coa acumulación de xente e a falta de infraestrutura». Laura Méndez, Iván Lugilde y Adrián Ramos son los tres jóvenes que están empezando a involucrarse más en la organización para darle el relevo a sus padres y a los otros vecinos que hace más de veinte años lo pusieron todo en marcha.

A los nuevos no les da miedo que el cambio generacional estropee la esencia de esta fiesta, que es básicamente una exhibición que muestra el trabajo que permite disponer de las castañas como alimento en cualquier época del año, algo fundamental durante siglos en buena parte de Galicia. «Mentres duren os vellos non hai problema -explica Laura Méndez-, porque eles son os que se van seguir encargando da pisa e do abandoxo».

La fiesta empieza todos los años con el encendido de uno de los sequeiros del pueblo, en los que se guardaban y se secaban las castañas a base de fuego y humo. El encendido fue este año a las once y a eso de las doce empezó la pisa, la operación que abre las castañas a base de golpearlas contra un tronco vertical dentro de un saco agarrado por dos personas. La pisa la empiezan los vecinos y a lo largo de la mañana puede continuarla cualquiera que quiera probar la resistencia de sus brazos. El tercer paso de la exhibición etnográfica es el abandoxo, la maniobra que acaba de separar la cáscara de la castaña.

Cientos de personas acudieron este sábado de nuevo a Froxán para presenciar esa exhibición etnográfica en tres pasos. Alrededor del espacio de la fiesta, una veintena de puestos ofrecen productos gastronómicos y de artesanía. Hay incluso una caseta de libros y otra en la que los estudiantes del colegio local, situado en el pueblo de Seoane, venden empanadas y dulces para recaudar fondos con los que pagar su viaje de fin de curso.

El pregón como reclamo

Con el reclamo de la tradición y la ayuda del paisaje de O Courel, la fiesta se ha ido granjeando una pequeña legión de fieles en ciudades como Vigo, Santiago o Lugo. Es un público que la organización cultiva también con la selección de los pregoneros, actores o autores conocidos en el mundo de la cultura gallega. Este año, el encargo fue para Xosé Barato, actor de teatro y de series de televisión como Padre Casares, Matalobos, o El secreto de Puente Viejo, y ganador del premio Mestre Mateo al mejor presentador de televisión en el 2007 y el 2009 por los programas Historias de Galicia y A miña famosa familia. Lo presentó el también actor Quico Cadaval.

Froxán se llena cada vez que se celebra la Festa da Pisa da Castaña, pero el resto del año no se vacía. A las ocho familias que viven allí a diario se le suman unas cuantas más los fines de semana y bastantes más en vacaciones. También atrae gente todo el año la Casa da Aira, el único establecimiento de turismo rural del pueblo. Y este verano abrió la Taberna da Píntega, un negocio de hostelería atendida por un coruñés enamorado de O Courel. Veintiún años después, en Froxán sigue habiendo quien encienda los sequeiros.

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