Froxán rebosó de nuevo de gente gracias a la Festa da Pisa da Castaña

Carlos Cortés
carlos cortés MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

Los vecinos que crearon la fiesta hace 21 años empiezan a dar paso a caras nuevas

09 dic 2019 . Actualizado a las 10:28 h.

La Festa da Pisa da Castaña la inventaron los vecinos de Froxán en 1999 para darle vida a este pueblo de O Courel en un momento en que el turismo empezaba a despuntar como alternativa económica. Era un incentivo más para visitar los extraordinarios paisajes de estas montañas. Veintiún años después, se ha convertido es una de las fiestas etnográficas más asentada y de más tirón de toda la montaña lucense. Las ocho familias que viven a diario en esta aldea colaboran en una fiesta que todos los años por estas fechas se llena de visitantes llegados de todos los puntos de Galicia.

«Como o tempo non sexa moi malo, aquí hai xente asegurada». Lo dice Paco, el propietario del puesto ambulante de comidas Paco de Rubián, que sabe bien lo que se cuece en esta fiesta que se celebra en el corazón de O Courel. Lo sabe porque desde la segunda fiesta, la del año 2000, no falta a ninguna. Este sábado fue con cerca de 300 kilos de comida, fundamentalmente pulpo y carne de churrasco. El de Paco fue durante años el único puesto en el que se podía comer, pero desde el año pasado ya hay dos.

El problema de ser muchos

A Froxán no queda más remedio que ir en coche, así que los vecinos abren dos prados para que los visitantes los usen como aparcamientos. No suelen ser suficiente, así que muchos optan por dejar el coche arrimado a las cunetas en las carreteras que llevan a esta aldea desde Folgoso, A Pobra do Brollón o la montaña del Lor. En la organización, que corre a cargo de la asociación vecinal Fonte do Milagro, están orgullosos de que el pueblo se llene con la fiesta, pero también saben que tanta gente puede llegar a ser un problema. «O problema co que nos podemos atopar -dice Laura Méndez- non ten que ver con que falle a transmisión da tradición, senón máis ben coa acumulación de xente e a falta de infraestrutura». Laura Méndez, Iván Lugilde y Adrián Ramos son los tres jóvenes que están empezando a involucrarse más en la organización para darle el relevo a sus padres y a los otros vecinos que hace más de veinte años lo pusieron todo en marcha.