Los bolardos antiaparcamiento ponen cerco a la plaza de abastos

Los vendedores se sienten perjudicados y critican que solo existan restricciones


monforte / la voz

Nueva polémica por la instalación de bolardos. El problema se sitúa en el exterior de la plaza de abastos y son los titulares de los puestos los que ponen en grito en el cielo. «Téñennos fritos a multas», dice una de las vendedoras. Desde comienzos de octubre, nuevos postes metálicos se suman a los que ya impedían aparcar en las inmediaciones de la puerta de entrada al mercado. Las plazas son contadas en esta concurrida zona del casco histórico, donde la proliferación de bolardos aviva ahora una controversia que viene de lejos.

Los postes metálicos se instalaron en el lateral contiguo a la plaza de abastos de una vivienda en cuya planta baja funciona una tienda de telefonía móvil. En realidad, el estacionamiento de vehículos estaba prohibido antes de que fuesen colocados. Así lo indica una línea amarilla, aunque muchos conductores hiciesen hasta ahora caso omiso de ella. El dueño de la casa estaba cansado de ver la entrada tapada por los coches y encontrarse rasponazos en la fachada. Decidió pedir la instalación de los bolardos y el Ayuntamiento accedió a su solicitud.

La ubicación se corrigió

La medida fue controvertida desde un primer momento. Los operarios a los que se encargó la tarea iban a colocar los pivotes algo más al centro de la calzada. Aún se aprecia en el pavimento la marca del lugar elegido inicialmente, que habría impedido a un vehículo de cierta anchura poder pasar por ese lugar. Los propietarios de los puestos advirtieron al concejal de Servizos de esa circunstancia y la ubicación pudo ser corregida a tiempo.

La calzada ganó de ese modo algo de anchura, pero industriales y empresas de suministro se quedaron sin un espacio que utilizaban hasta ese momento para aparcar en caso de necesidad sin tener que desplazarse a la zona habilitada para carga y descarga en Inés de Castro. Para los vendedores, el cerco de bolardos al que está sometido el edificio de la plaza aleja a los clientes.

Los titulares de los puestos no cuestionan el derecho del dueño de la vivienda a reclamar que se mantenga despejada la entrada. Sin embargo, entienden que el problema de la falta de estacionamiento en esa zona exige más iniciativas que la proliferación de postes metálicos. «Poderían deixar algún dos que poden retirarse, para ocupar ese espazo en caso de necesidade», apunta el titular de un puesto. Frente al espacio gastronómico, cerrado desde hace meses, se dejaron en su momento dos bolardos de quita y pon. Pero el Ayuntamiento cambió pronto de criterio y los sustituyó por otros fijos.

Un solar disponible

Una de las soluciones que plantean los vendedores es el aprovechamiento del solar situado cerca de la esquina de la calle Inés de Castro y que da las fachadas traseras de las calles Cardenal y Roberto Baamonde. Lo que plantean es que se llegue un acuerdo con los propietarios para su uso como estacionamiento como se hizo en otras casos. Los constructores pusieron las miras en esas franjas de terreno sin uso en sus alegaciones al plan especial del conjunto histórico.

Ni zona azul en Inés de castro ni estacionamiento en la planta baja del mercado

La alegación al plan especial de protección del conjunto histórico-artístico que elaboraron conjuntamente los profesionales del sector de la construcción carga las tintas en la necesidad de aprovechar franjas de terreno sin uso que podrían ser «la solución de acceso y aparcamiento de la zona comercial en el entorno de la plaza de abastos». Respecto al estacionamiento, las alternativas actuales son un párking privado en la calle Inés de Castro y dos solares destinados provisionalmente a ese uso alquilados por el Ayuntamiento.

El de la calle Corna tiene una veintena de plazas, pero está bastante alejado del mercado. Algo más próximo, el que se ubica en la plazuela de la calle del Conde apenas tiene cabida para media docena de coches. La demolición y posterior desescombro de un inmueble situado en la esquina de Doctor Teijeiro con Julio Camba permitió aprovechar con ese fin un solar cercano a la plaza de abastos. El terreno, sin embargo, está cerrado desde comienzos de agosto a la espera de los permisos oportunos.

Cuando se abordó la remodelación de la plaza de abastos, el actual alcalde planteó desde la oposición que la planta baja fuese aprovechada como estacionamiento y que los puestos funcionasen en el piso superior, donde finalmente sería ubicado el centro de día. La propuesta, sin embargo, no fue tomada en consideración por el Bloque, entonces al frente del gobierno municipal. Tomé tampoco apoyó en aquel momento a una iniciativa de los nacionalistas para regular el tráfico de las calles comerciales mediante una línea azul.

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