MONFORTE / LA VOZ

La expansión del avispón asiático no va en la Ribeira Sacra tan rápido como se temía. Tras la llegada a esta zona de los primeros ejemplares en el 2016 los expertos vaticinaban que el 2017 sería el año de la colonización más o menos generalizada y que habría que esperar al 2019 o al 2020 para saber si la velutina se adaptaba al duro clima de esta parte del interior de Galicia. Pues bien, todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero los primeros datos invitan a pensar que no se está adaptando bien.

«Tal como se agardaba, este ano hai máis velutina, pero en cambio non se produciu esa colonización brutal que podía ter ocurrido». Lo dice Gonzalo Calvo, un veterinario afincado en O Saviñao que conoce bien el problema porque además es apicultor. Los datos que maneja la Consellería de Medio Rural parecen constatar esta impresión. El recuento de nidos detectados en lo que va de año no revela un gran incremento. Es más, hay municipios en los que el año pasado se habían visto nidos y en los que en este 2019 todavía no ha aparecido ninguno.

Mapa con la expansión de la velutina en toda Galicia entre enero y septiembre del 2019
Mapa con la expansión de la velutina en toda Galicia entre enero y septiembre del 2019
Mapa con la expansión de la avispa velutina en el conjunto de Galicia en el 2018
Mapa con la expansión de la avispa velutina en el conjunto de Galicia en el 2018

Habrá que esperar a que termine el año para disponer de un recuento cerrado y pormenorizado, y comprobar si esta tendencia se confirma. Sin embargo, los datos disponibles hasta ahora invitan a un cierto optimismo. Los mapas que periódicamente difunde la Consellería de Medo Rural dividen el territorio en seis escalas, en un sistema en el que cero equivale a ningún avistamiento de nidos, uno supone que han sido entre dos y cinco, tres entre seis y veinticinco, siete entre veintiséis y cien y siete más de cien. A 9 de septiembre ninguno de los trece municipios de la parte lucense de la Ribeira Sacra había superado desde enero la cifra de cien nidos, solo había dos -Monforte y Chantada- con más de veinticinco y en cuatro no había aparecido ni uno solo.

En cuanto a la orilla ourensana la velutina mantiene su presencia en la parte occidental, la más cercana a la ciudad de Ourense, pero sigue sin haber nidos, o hay muy pocos, en la franja formada por Parada do Sil, A Teixeira y Castro Caldelas, y tampoco de ahí hacia el sur, donde empiezan ya las montañas del Macizo Central.

Cien en Monforte en el 2018

Estos datos tienen más valor comparados con los del año pasado. El 2018 había acabado con más de cien nidos registrados en Monforte y solo en dos municipios no había aparecido ninguno. Seguro que en los últimos meses del año habrá que sumar más nidos a este recuento provisional, pero el cuadro que dibujan las cifras actuales parecen confirmar dos cosas importantes. La primera, que el avispón asiático no ha alcanzado territorio nuevo desde el año pasado. Y la segunda, que allí donde su presencia era simplemente moderada retrocede o solo se mantiene.

Las cifras de avistamientos de nidos confirman la sensación que cunde entre los apicultores que trabajan en la mitad sur de Lugo. Gonzalo Calvo asegura que los casos graves de los que tiene constancia de colmenares muy amenazados por el avispón asiático están prácticamente todos en comarcas costeras. En el interior en general y en la Ribeira Sacra en particular «pode haber algunha situación puntual así, pero non é xeneralizado, como si sucede na costa». Por lo tanto, para las abejas de esta zona la velutina no es en estos momentos un problema tan grave como el que representa para las que tienen sus colmenas en las comarcas costeras por las que esta especia invasora entró en Galicia en el 2011.

El tiempo que le gusta

La Vespa velutina es un insecto de demostrada capacidad de adaptación y de resistencia notable, pero no es capaz de prosperar en todos los climas. Prefiere la humedad y las temperaturas suaves. No le van bien ni los veranos muy secos ni los inviernos extremadamente fríos, como suelen ser los de buena parte del interior de Galicia. Por eso su expansión en Galicia -a partir de los dos núcleos que los expertos creen que se establecieron en las cercanías de la localidad portuguesa de Viana do Castelo, en el 2011, y en Burela, en el 2012- fue tan rápida en las zonas más cercanas a la costa. Y por eso las últimas zonas libres de este insecto son las zonas altas de los municipios de las montañas orientales de Lugo y del Macizo Central ourensano.

Donde más, en Monforte y en Chantada

De acuerdo con el mapa de presencia de la velutina a 9 de septiembre, los municipios de Monforte y Chantada son los más afectados dentro de la Ribeira Sacra. Gonzalo Calvo supone que eso tiene que ver con que son también los más urbanizados de la zona. «Onde hai xente tamén hai máis lixo, e iso supón comida en abundancia para moitos animais, tamén para estas avespas», explica Gonzalo Calvo. En el caso de Monforte, está por ver si cuando termine el año se sobrepasará la cifra de cien nidos, como ocurrió en el 2018. En el extremo contrario, en este 2019 se están librando sin ninguno Carballedo, Pantón, A Pobra do Brollón y Folgoso do Courel. Estos dos últimos ya no habían tenido ninguno en el 2018.

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La velutina tropieza con el invierno frío y el verano seco de la Ribeira Sacra