Tormentas en los viñedos, prisas entre los viticultores

La vendimia experimenta un acelerón ante la posibilidad de que persistan las lluvias

Vendimia con lluvia en una viña de la ribera de Doade, en una imagen de archivo
Vendimia con lluvia en una viña de la ribera de Doade, en una imagen de archivo

MONFORTE / LA VOZ

Las cepas amanecieron este miércoles empapadas por el chaparrón de la jornada anterior. La lluvia descargó con ganas desde la última hora de la tarde del martes y la niebla matinal no contribuyó a que secasen. No eran las condiciones más idóneas para vendimiar, pero en muchas viñas la actividad era frenética nada más romper el día. «Empeza o formiguillo», señalaba este miércoles un viticultor de Doade. Tampoco él quiso esperar más para iniciar la vendimia. Los pronósticos meteorológicos anuncian nuevos chubascos a lo largo la semana. Seca o no, lo importante ahora es recoger la uva.

Por fortuna, el martes no cayó granizo. Pero llovió con ganas en la mayor parte de la Ribeira Sacra. Hubo quien postergó por ese motivo la vendimia prevista para hoy. En la mayoría de los casos, sin embargo, el efecto fue exactamente el contrario. El agua, a estas alturas, no es el mejor aliado de las vides. Menos aún si viene con abundancia. La uva hincha al absorberla y si la carga de racimos es alta -como sucede esta cosecha- la piel rompe con facilidad. En esas condiciones, la viña es terreno abonado para los episodios de podredumbre.

«Se chove un día non pasa nada, o problema é se tarda en levantar o tempo», dice uno de los bodegueros que esperaron al comienzo oficial de la vendimia. Para hoy, fecha recomendada por el consejo regulador para el inicio de la recogida, vuelven a pronosticarse lluvias durante la tarde. La previsión para el viernes es similar. Si se cumple, los viticultores deberán aprovechar las mañanas al máximo para realizar la recogida de la uva en las mejores condiciones. El sábado y el domingo, según Meteogalicia, la inestabilidad se extenderá a toda la jornada.

Pronóstico fallido

Claro que, en ocasiones,, los pronósticos también fallan. «Para hoxe [por este miércoles] daban choivas e non caeu nin gota en toda a tarde», comenta un vendimiador en Quiroga. Esta es una de las zonas donde la cosecha se presentan más abundante. En puntos de la ribera del Cabe como Espasantes o Rosende, afectadas en las últimas campañas por el mildiu o las heladas, las viñas están este año cargadas de uva. Mercado, por lo que parece, no le faltará con el actual volumen de ventas de las bodegas de mayor capacidad de producción.

Rectoral de Amandi, la que compra con diferencia a mayor número de viticultores, abre coincidiendo con el arranque oficial de la vendimia. La demanda que sea capaz de generar esta bodega será determinante para que se cumplan las cuentas del consejo regulador, que confía en que la campaña se cierre con más de siete millones de kilos recolectados. Uva en las viñas hay en abundancia. Ahora, solo falta que el tiempo acompañe.

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