«Foi unha cousa tremenda», dicen los desalojados por el incendio

Escenas de tensión en A Vide, Moreda y las demás poblaciones cercadas ayer por el fuego

Bomberos forestales apagan el fuego junto a las tumbas del cementerio parroquial de A Vide
Bomberos forestales apagan el fuego junto a las tumbas del cementerio parroquial de A Vide

monforte / la voz

El incendio que ayer puso patas arriba medio municipio de Monforte sacó a centenares de vecinos de sus casas y obligó a desalojar los pueblos de A Vide y Morda y algunos barrios de Mañente, esta última parroquia perteneciente a Pantón. «Foi unha cousa tremenda», resumía una vecina de A Vide a media tarde, cuando parecía que lo peor ya había pasado.

Cuando el fuego llegó hasta A Vide, la mayor parte de las brigadas forestales estaban varios kilómetros más al este, tratando de salvar las casas más expuestas en las parroquias de Baamorto y Seoane. Agentes de la Guardia Civil y la Policía Local fueron casa por casa para pedir a los vecinos que saliesen y se pusiesen a salvo.

La mayoría ya estaban en la calle, asustados por la cercanía de las llamas, pero algunos vecinos de edad avanzada necesitaron ayuda para escapar.

El peligro no empezó a pasar realmente hasta pasadas las seis de la tarde. El frente principal del incendio pasó por la parta alta de la aldea, donde está el barrio de Os Outeiros, y provocó destrozos en numerosas propiedades. Los bomberos de Monforte tuvieron que intervenir para apagar las llamas que habían prendido en el tejado de una casa. Su intervención impidió daños mayores. Aunque ardieron un pequeño cobertizo de piedra, una casa abandonada y también algunas huertas, la sensación general que tenían los vecinos a esa hora era podía haber sido mucho más grave.

Nervios desbordados

A Vide fue probablemente el núcleo de población que ayer corrió mayor peligro, pero no fue el único. En todas las aldeas situadas en el lado norte de la carretera que comunica Baamorto con Seoane las llamas llegaron muy cerca de las casas. Muchos vecinos se vieron obligados allí a ayudar en las tareas de extinción con todo lo que tenían a mano, ya fuesen cisternas agrícolas, mangueras domésticas o simples ramas.

En numerosos lugares los nervios se desbordaron porque los bomberos forestales que trabajaban sobre el terreno no daban abasto para contener todos los frentes. Era preciso además extremar las precauciones, porque el viento era fuerte y hacía que el avance del fuego fuese muy rápida.

Lo pasaron mal también en la aldea monfortina de Moreda. La Guardia Civil pasó primero por A Vide, así que tardó un poco más en llegar a Moreda para desalojar.

Los vecinos veían con angustia cómo las llamas avanzaban a sus casas y no tenían claro hacia dónde escapar. Tenían miedo de coger el coche y tomar la dirección equivocada. En ese momento, la carretera que lleva a Moreda estaba cortada en A Vide y el fuego la había saltado en varios tramos.

En cuanto a Mañente, el mayor riesgo provenía de un pinar plantado en las cercanías de las casas. Las llamas superaban aquí los diez metros de altura.

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