Ribeira Sacra, un bum turístico para el que no todos están preparados

christian rodríguez / l. d. MONFORTE / LA VOZ

LEMOS

CARLOS CORTÉS

Los idiomas y la escasez de personal y alojamientos son los puntos flacos del sector

29 jul 2019 . Actualizado a las 10:14 h.

El patrón turístico no es el mismo que imperaba hace unos años. Un entorno y unos productos de lujo son suficientes incentivos como para atraer cada vez más visitantes a la Ribeira Sacra. No obstante, desde el sector hostelero se asume la necesidad de pulir sus puntos flacos para estar en condiciones de atender un elevado número de turistas y sus necesidades. Ese bum aún está en fase inicial y puede que explote en 2021 con la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

El turista extranjero arquetípico es europeo, pernocta varias noches en la zona y se muestra dispuesto a volver. La principal dificultad que encuentran es que la atención en su idioma no es la ideal, aunque «muchos ya tienen esto interiorizado antes de venir», apuntan desde la oficina de turismo. Los extranjeros son nuevos clientes a tener en cuenta por los hosteleros de Ribeira Sacra, a los que conviene dar un trato específico, diferente al que reciben los visitantes con vínculos anteriores en la zona.

«Los hosteleros deben darse cuenta de que están en una zona de moda», dice Beatriz Vila, delegada en Monforte de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería. Para los establecimientos hosteleros de la Ribeira Sacra, que comenzaron a imprimir cartas en varios idiomas hace relativamente poco, el inglés sigue siendo una asignatura pendiente. La asociación de hosteleros organizó un curso elemental con un profesor nativo al que «solo asistieron ocho personas», apunta Vila. La asociación recomienda que haya un mínimo de un empleado que sepa al menos un idioma extranjero. «Tenemos que formarnos para aprovechar la situación porque tal y como subió esto, puede bajar», añade la delegada.

Otra consecuencia del alza en la afluencia de visitantes es la rápida ocupación de los alojamientos, sobre todo en los meses de verano. La oferta hostelera de Ribeira Sacra, con un número importante de casas rurales, podría quedar escasa de continuar esta tendencia. «Esto no es Marbella ni tiene la necesidad de serlo, pero hacen falta hoteles grandes en la ciudad», expone Vila. El sector defiende que la ampliación de la red de hoteles es compatible con la preservación de un modelo turístico con personalidad propia, «como va a ocurrir con la restauración de San Paio de Abeleda», opina la delegada de la asociación.

La mayoría, agradecidos

El turista extranjero, en general, se informa antes de partir hacia Ribeira Sacra. «El 90% sabe lo que va a encontrarse», comenta Vila y añade que «después hay excepciones, como los que piensan que los cañones del Sil son algún tipo de arma o quienes se quejan de las carreteras».

La formación de los empleados, una obligación para los empresarios

Las plantillas en la hostelería local suelen ser pequeñas y tener escasa formación. El desprestigio que acumula la profesión no ayuda a los empresarios a cubrir todos los puestos que demandan en temporada alta. Además, «los camareros en activo muchas veces no tienen tiempo ni ganas de hacer un curso», afirma Beatriz Vila. En consecuencia, el sector cuenta con un capital humano desvalorizado.

Además, existe un considerable ratio de empleados foráneos sobre los locales, trabajadores que parten del desconocimiento de las costumbres y los productos de aquí, incluso «a veces ignoran lo más básico, como cuáles son los vinos de la zona» explica Vila. «Si los trabajadores no tienen interés -añade-, es obligación de los propietarios de las empresas formarlos». «Debemos cuidar mucho a los camareros, ya que son la cara visible de cada establecimiento», subraya la portavoz de la asociación de hostelería.