Monumentos de la Ribeira Sacra que encuentran una segunda vida

San Paio de Abeleda ampliará la lista de monasterios reconvertidos en hoteles de lujo

l. d.
monforte / la voz

Del abandono a su suerte a acoger un complejo turístico. Esta es la tendencia que marcan los proyectos de recuperación del patrimonio en la Ribeira Sacra. El monasterio de San Paio de Abeleda podría ser un mero caso más, pero su segunda oportunidad le llega en estado de ruina total tras un letargo de 47 años.

Ubicado en el municipio ourensano de Castro Caldelas, el monasterio de San Paio fue atendido en los últimos años por la asociación amiga del románico O Sorriso de Daniel. Los voluntarios divulgaron sus bondades y limpiaron la maleza que lo devora convirtiéndose en sus únicos protectores mientras la administración lo veía morir.

Ahora es una iniciativa privada la que se encargará de resucitar el monumento. El obispado de Ourense vendió el monasterio a la empresa Factory Licancabur S.L, a la que también cedió la iglesia anexa por quince años, para la construcción de un hotel de cinco estrellas con gimnasio y spa incluido. La prestigiosa arquitecta Teresa Táboas es la responsable del proyecto.

San Paio de Abeleda sigue el camino de otros monasterios como Santo Estevo de Ribas de Sil y San Vicente do Pino, o de edificaciones históricas como el Pazo de Sober. El aprovechamiento de arquitecturas del románico para la hostelería se alza como un recurso dinamizador de la economía del interior de Galicia.

San Paio era el último reducto de la Ribeira Sacra en la lista roja que elabora la asociación defensora del patrimonio Hispania Nostra, tras la salida del Palacio Episcopal de Diomondi en O Saviñao en el 2015. Esta lista recoge aquellos monumentos en riesgo de destrucción o desaparición. Curiosamente, el monasterio fue incluido en el listado de Bienes de Interés Cultural que la Xunta elaboró como paso previo a la candidatura a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Real Decreto que delimita el paisaje cultural de la Ribeira Sacra no incluye sin embargo otros inmuebles de la zona en mejor estado de conservación como San Xillao de Lobios o San Pedro de Portomarín. «Los criterios que manejó la administración son un misterio inexplicable», explica Carme Varela, secretaria de O Sorriso de Daniel, asociación cuyas alegaciones no tuvieron efecto en el decreto.

La reconstrucción de San Paio de Abeleda cuenta ya con la aprobación de la Dirección Xeral de Patrimonio, aunque los encargados de su mantenimiento denuncian la indiferencia del organismo ante el estado del inmueble estos últimos años. Para las restauraciones de otros monumentos se han hecho inversiones que abarcan la obra en sí pero que no incluyen un seguimiento «tan necesario como el que se hace del parque móvil», opina Varela.

Desde O Sorriso de Daniel también achacan este problema a la despoblación que padece la zona: «Es una relación de causay efecto: sin gente que los cuide, el patrimonio cae en el olvido».

Un faro divulgador del conocimiento

La reconstrucción de San Paio de Abeleda pretende recuperar la idea medieval del monasterio como ente multificional. El proyecto liderado por Teresa Táboas no se limitará a reparar un edificio histórico, sino que le otorgará pleno sentido recuperando también su papel originario como faro divulgador de conocimiento. El mismo título del proyecto, Cribos de ollar e de luz, evoca esta misma idea. «Los pequeños vanos que caracterizan a los pesados muros románicos, filtraban la luz y el gusto por el saber de los monjes», explica la arquitecta.

El proyecto consiste en reconstruir fielmente el conjunto arquitectónico y aprovechar al máximo las fincas colindantes. En la parte del monasterio se instalará un pequeño hotel de once habitaciones en el que poder sentirse como en una hospedería medieval, pero con las comodidades de un alojamiento de cinco estrellas.

El hotel incluirá un spa y un gimnasio en la planta baja, además de un restaurante enfocado a la cocina de vanguardia gallega.

Por su parte, en la iglesia se instalará una biblioteca especializada en el románico para afianzar la idea del monasterio como medio difusor de la cultura. Los exteriores se volcarán con el sector primario a través de la reconstrucción de los huertos intramuros, en los que se cultivarán productos en alza como los arándanos para la elaboración de licor. Asimismo, se introducirán nuevas especies para su investigación y se prevén talleres formativos acerca de especies autóctonas como el castaño. La bodega original será también rehabilitada y acogerá una vinoteca.

La directora, Teresa Táboas, ha confirmado la luz verde de Patrimonio y agradece que por fin se valore una iniciativa turística en el interior, la gran olvidada por el vuelco total de los esfuerzos en la costa. «Es una oportunidad de crear empleo y riqueza en una zona de Galicia que lo necesita», agrega. La solución adoptada para San Paio de Abeleda parece la más provechosa posible teniendo en cuenta el entorno en que se ubica, rodeado de embarcaderos y miradores. La Ribeira Sacra es una de las mayores concentraciones del románico en España y sin duda San Paio sienta las pautas del modelo a seguir para reconvertir sus templos en ejes económicos y culturales.

Una historia de gloria y expolios que deja paso al siglo XXI

Fundado por la orden de los Agustinos en el siglo X, las vicisitudes del tiempo determinaron que el monasterio de San Paio de Abeleda se transformara en abadía, y a su vez en casa parroquial. Pérez de Sampayo o el VII conde de Lemos fueron algunos de sus regentes. Tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, pasaría a manos de la casa de Alba.

Los elementos de interés artístico se concentran en la iglesia, cuyas columnas tienen capiteles zoomorfos policromados, y el arco ojival de la puerta de acceso al claustro, presidida por el pantocrátor. Destacan también los esgrafiados de la fachada oeste del monasterio.

El fin del culto ordinario con la clausura de la parroquia en 1972, provocó que objetos como figuras de santos de madera o piezas de orfebrería fueran trasladadas a la parroquia vecina de Santa Tegra, así como el cobijo de la pila bautismal en la capilla de Soutelo. El abandono del edificio derivó en el robo de varios retablos neoclásicos y barrocos la pasada década.

La cubierta del monasterio aparece hoy con el techo totalmente derruido a la espera del descenso del pensamiento a las manos de los impulsores de este ambicioso proyecto de rehabilitación.

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