Monforte tomado por ferroviarios y mineros en la huelga general de 1917

Los incidentes registrados movieron al Ayuntamiento a solicitar una guarnición militar


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En el año 1916, se da cuenta de la comunicación del Director General del Cuerpo de Seguridad y del Gobernador Civil de la provincia en la que participan la concesión a Monforte de Lemos de un destacamento permanente de guardias de dicho cuerpo, con la obligación de facilitar el Ayuntamiento, local para prevención, luz, teléfono y mobiliario. La corporación municipal considera urgente la instalación de dichas fuerzas, añadiendo que las destinadas en ese momento en la población eran «claramente escasas».

Entre otros motivos, las veía insuficientes por el aumento de la población flotante ante la circulación de más de veinte trenes por la estación ferroviaria, muchos de ellos a altas horas de la noche, que es cuando, según afirman, «la gente maleante ejecuta sus actos criminales». También se nombra entonces a la explotación de las minas de Freixo y a los obreros que allí trabajaban.

Por todo ello, se acuerda arrendar el local de la planta baja de la casa con el número 16 de la plaza de la Constitución, actual plaza de España, propiedad de los herederos de Asunción Yáñez que ocupaba la Sociedad de Trabajadores, «para instalar la prevención y disponer que se coloquen dos focos y teléfonos en el mismo, y facilitar mesa, sillas, tintero y demás enseres necesarios».

Un año después, durante la huelga general de agosto del año 1917, también denominada huelga general revolucionaria, en Monforte se registraban importantes incidentes. En septiembre del año 1917, se informa de un oficio del presidente del Centro Mercantil e Industrial de la ciudad, así como de una carta del ilustre monfortino Antonio Méndez Casal, teniente auditor del Cuerpo Jurídico Militar, y residente en Madrid, que coinciden en advertir que Monforte precisaba de una guarnición militar.

En ese contexto, se acuerda destinar a la ciudad un destacamento de infantería, de al menos dos compañías, para sostenimiento del orden y protección del vecindario. Según recoge la documentación de la época, «en la mentada huelga general de agosto, así como también la del año pasado, venían prestando servicio en la estación ferroviaria y vía férrea, tres compañías con más de cien guardias civiles». Los guardias tienen que alojarse en la población, con las consiguientes molestias.

El Ayuntamiento gestiona con posterioridad en A Coruña, con el capitán general de la VIII Región Militar, la continuidad de las dos compañías que estaban de servicio en la estación ferroviaria. Se compromete a facilitar un edificio municipal realizando las obras necesarias para acuartelamiento de las fuerzas. El Estado había acordado la venida de varios regimientos de artillería a Galicia. La corporación monfortina acuerda nombrar una comisión para que, asistidos de varios socios del Centro Mercantil e Industrial, gestionara la manera de conseguir la construcción de un cuartel para que se destine en la ciudad uno de dichos cuerpos.

Se informa, igualmente, del telegrama del Capitán General de la VIII Región Militar, agradeciendo la manifestación de duelo demostrada por el ayuntamiento monfortino, autoridades y vecindario en general, en el entierro del soldado de ingenieros Vicente Gochina Pascual, que falleciera en el choque de trenes ocurrido entre las estaciones de A Pobra y San Clodio.

El Centro Mercantil e Industria jugó un importante papel en las gestiones con la región militar

Un rumor sobre el intento de voladura de la estación y otros edificios relevantes

En octubre de 1917, se lee en sesión plenaria municipal el telegrama enviado por el gobernador civil de la provincia participando del levantamiento del «estado de guerra». Asimismo, se entera la corporación del oficio del capitán general de la VIII Región Militar disponiendo la remisión de trescientas camas para las tropas acuarteladas en Monforte, así como la venida de un oficial de ingenieros para reconocimiento del edificio destinado a acuartelamiento.

Por parte de diversos concejales se expone que ya era tiempo de que se hiciese justicia a Monforte, pues en la huelga de agosto de 1917 la población había estado a merced de los ferroviarios «que en número de novecientos, fueron dueños de la ciudad durante 24 horas». Además, se dice que estaba demostrado que la huelga ferroviaria «es revolucionaria porque elementos extraños a los agentes de la compañía, aquí estaban identificados con estos, y aún, en ese momento, seguían estándolo». Las actas recogen que «los cesantes, y los mismos empleados, fueron elementos anárquicos que les secundaran. Unos y otros desean que las fuerzas se vayan para vengar agravios».

El grupo escolar

La documentación de la época se hace eco de que había circulado el rumor de que los revolucionarios pensaban volar la estación y algún edificio más en el momento que desapareciesen las mentadas fuerzas de orden. El Ayuntamiento debate sobre la posibilidad de destinar a cuartel el grupo escolar del barrio del Cardenal, «toda vez que no se dan clases en las escuelas por la epidemia que existe entre los niños, conocida por fiebre escarlatina». Los maestros serían trasladados «a casas particulares que reúnen condiciones para el ello».

Sin una guarnición, afirmaban las autoridades municipales de la época, Monforte estaba abocado «a un conflicto de orden público que puede causar un día de luto en esta localidad». La corporación aprobó por unanimidad la proposición del concejal Rodríguez Sánchez y dispuso se remita testimonio de este acuerdo al gobernador de la provincia a los efectos correspondientes.

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