La licencia de actividad, un atajo para abrir negocios sin tener que esperar años

Los permisos de obra causan menos problemas, antes de un mes están resueltos


monforte / la voz

Al menos en su historia más reciente, cualquier tiempo parece haber sido mejor para la construcción en Monforte. El sector no vive sus mejor etapa y las licencias de obra llegan con rapidez a sus solicitantes. En actuaciones de carácter menor, la espera media no alcanza las dos semanas. El permiso incluso puede adelantarse si llega a tiempo para la junta de gobierno inmediatamente posterior a su solicitud. En obras de mayor calado, hay que aguardar entre veinte días y un mes para obtener el visto bueno municipal.

Mercadona obtuvo licencia de obras en veinte días para la ampliación de su espacio comercial, que incluía la urbanización de las aceras en una margen de la calle Corredora. La cadena Lidl tuvo que aguardar tres semanas para una actuación similar en la calle Chantada. «Puxéronse en contacto con nós para felicitarnos, noutros sitios non hai a mesma axilidade», afirma el alcalde.

Desde la asociación de constructores señalan que, con la salvedad de los casos en los que interviene Patrimonio, la demora de las autorizaciones no suele suponer un problema en Monforte. En el caso de los permisos de apertura de tiendas y establecimientos de hostelería, la situación se complica. Hay establecimientos que llevan cinco años aguardando a que llegue la licencia definitiva.

La espera por la licencia de apertura, en esas condiciones, sería inasumible para el promotor del negocio. Pero existe un atajo legal para salir del paso. Si la documentación está en regla, los ayuntamientos conceden una licencia de actividad que permite poner en marcha el local. Hay una inspección por parte del personal municipal y si no se detecta ninguna irregularidad el establecimiento puede funcionar con normalidad mientras se resuelve la concesión de la licencia definitiva.

«A veces se diluyen las competencias y todo es más difícil»

La política de supresión de barreras arquitectónicas cala en los gobiernos municipales. Pero la reserva de plazas de aparcamiento para personas con minusvalía no siempre resulta tarea sencilla. «Son insuficientes, pasa en Monforte y en todos los sitios», dice Sofía Pardo, delegada de la asociación Auxilia. Desde hace tiempo, tratan de modificar la ubicación de una de ellas frente al multiusos. El lugar en el que está se encharca cada vez que llueve. «El Ayuntamiento hace la reserva de plaza, pero es una travesía de la Xunta. Cuando las responsabilidades se difuminan todo es más difícil», explica.

«Nunca tuve queja de ningún tipo a nivel municipal»

«A nivel municipal, nunca tuve queja de ningún tipo por la concesión de licencias», señala Jesús Veloso. Ni siquiera cuando, a finales de los ochenta, pidió permiso para la apertura de un pub en la calle Duquesa de Alba. «Presenté la documentación y el proyecto y no hubo problema», explica. Propietario de un inmueble en el casco histórico, donde se ubica su ferretería, asume que en determinadas tramitaciones no valen las prisas. «Todos sabemos que, por desgracia, la administración no suele ser ágil. Sobre todo si entran en juego varios organismos, los trámites siempre se dilatan», afirma.

«Te animan por un lado y por otro te quitan las ganas»

La administración anima al emprendedor a sacar adelante sus proyectos. Pero el posterior laberinto administrativo puede desanimar a cualquiera. Así lo ve Beatriz Vila, delegada en Monforte de la asociación provincial de empresarios de hostelería. «Las licencias de apertura tardan muchísimo. Claro que hay permisos provisionales, pero esa no debería ser una solución. Si surgen problemas, la administración se lava las manos», opina. El papeleo, según su experiencia, no ayuda al empresario que quiere probar suerte en la hostelería. «Por un lado te animan a abrir y por otro te sacan las ganas», explica.

«El principal problema es lo que viene de atrás»

«El principal problema con las licencias es lo que viene de atrás», dice el abogado Alfonso Rodríguez. «Se habló mucho e los pubs con licencia provisional de Duquesa de Alba, pero otros tipos de negocio tienen ese mismo problema», advierte. Salir de la espiral de la provisionalidad, según su experiencia profesional, no siempre resulta sencillo. «La administración acaba generando un embudo, incluso encuentras expedientes sin resolver», explica. Eso implica costes para el titular de los negocios. «La normativa sobre ruidos o supresión de barreras no tiene nada que ver con la de hace años», subraya.

«No casco vello, axuda a oficina de rehabilitación»

Desde la óptica de los constructores, no parece haber queja sobre la tramitación de las licencias municipales de obra. «Lévase bastante ben. Antes era máis lenta, pero o normal é que se axilicen os trámites», valora Julio Berao. Los informes y las autorizaciones llegan con bastante celeridad, salvo que la obra vaya a realizarse en el ámbito del casco histórico, Ahí entre en juego Patrimonio y los permisos deben pasar por la correspondiente comisión provincial, cuyas reuniones tienen una periodicidad mensual. «No casco vello vai todo máis rápido coa axuda da oficina de rehabilitación», dice Berao.

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