La Xunta pide más empeño a Tomé para conseguir la nueva depuradora

El ministerio no respondió a la propuesta para reasignar fondos Feder a Monforte


monforte / la voz

La Consellería de Infraestruturas cree que la estación depuradora de aguas residuales de Monforte todavía tiene opciones para beneficiarse del posible desvío de fondos Feder asignados inicialmente a un proyecto de saneamiento en Santiago. Desde ese departamento de la Xunta indican que han puesto todo de su parte para conseguirlo y emplazan al Ayuntamiento a que haga lo propio. El alcalde, señalan en la consellería, «tamén podería presionar nese sentido».

El posible desvío de fondos comunitarios para la depuradora de Monforte se planteó a finales del pasado año en una reunión en Santiago entre la conselleira, Ethel Vázquez, y el alcalde de Monforte, José Tomé. Esta vía de financiación surgió por un problema de plazos que impediría que la construcción de la EDAR de Silvouto, en Santiago, pueda ser costeada en un porcentaje importante con cargo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).

 

Ethel Vázquez explicó a Tomé que Monforte podría ser uno de los municipios beneficiarios de la reasignación de fondos si se confirmaba la imposibilidad de destinarlos al proyecto en el que estaba prevista la inversión. La consellería defiende que ha hecho los deberes para que la depuradora de Piñeira pueda optar a ese reparto. Tras la reunión con el alcalde en Santiago, remitió la correspondiente solicitud al Ministerio para la Transición Ecológica. A día de ayer, el ministerio no había contestado a ninguno de los escritos que se le remitieron desde la Xunta.

La consellería mantiene sus dudas sobre la posibilidad de que los fondos Feder se lleguen a gastar en Santiago. El consejo de administración de Acuaes -sociedad estatal dependiente del ministerio- aprobó en mayo el pliego de condiciones para licitar el contrato de redacción del proyecto, que todavía no fue adjudicado. Cuando el proyecto esté hecho, deberá superar el tramite de impacto ambiental. A partir de ahí, será posible licitar y realizar una obra que solo obtendrá financiación comunitaria si las nuevas instalaciones funcionan en el 2023.

En la Xunta creen que ese cronograma es incompatible con los plazos marcados por la Unión Europea para poder aspirar a los fondos Feder 2014-2020, que exige que las obras estén acabadas y en marcha en el 2023. La hoja de ruta que se marca Acuaes en la nueva depuradora de Santiago baraja, según la información remitida a la consellería, el horizonte del 2027 para la terminación del proyecto. El problema está en que el Gobierno central sería partidario de derivar esos fondos al dragado de la ría de O Burgo.

Competencia municipal

Según cifras de la Xunta, que coinciden con las estimaciones del plan hidrológico de la cuenca Miño-Sil, la puesta al día de la depuradora de Monforte costaría entre diez y doce millones de euros. «O saneamento e a depuración son competencia municipal e o papel da Xunta é colaborar e prestar apoio aos concellos», señalan en la Consellería de Infraestruturas.

El departamento que dirige Ethel Vázquez destaca la implicación de la Xunta para subsanar los problemas de saneamiento en Monforte, que entre otras actuaciones permitió dotar al puerto seco de un sistema de depuración de aguas residuales. En el caso de la planta de tratamiento de Piñeira, sostiene que la administración autonómica no puede asumir en solitario una inversión como la que se plantea.

El alcalde de Monforte declaró esta semana que no había recibido ninguna notificación sobre la reasignación de fondos europeos a la depuradora de Piñeira, que según su criterio podría verse condicionada por la entrada en escena del saneamiento de la ría de O Burgo.

Vertidos y dificultades de financiación, la historia se repite treinta años después

Los problemas de funcionamiento la depuradora significaron en los últimos años una para el Ayuntamiento una larga lista de sanciones por vertido. La contaminación del río fue, precisamente, el detonante de la construcción de las instalaciones de Piñeira hace ahora casi treinta años. Las quejas de los pescadores por la mortandad de peces y los informes de la Dirección Provincial de la Salud sobre la contaminación bacteriológica del Cabe en el Club Fluvial empujaron a la administración a mover ficha. En junio de 1982, la Confederación Hidrográfica del Norte sacaba a concurso las bases para la redacción del proyecto de las actuales instalaciones.

La falta de acuerdo entre el Gobierno central y la Xunta en el reparto de gastos ya supuso en aquella época un condicionante para el inicio de las obras. Celestino Torres, alcalde de Monforte cuando se realizaron, tuvo que realizar varios viajes a Madrid para resolver los «problemas de transferencias» que mantenían bloqueado el proyecto. Las instalaciones costaron 150 millones de las antiguas pesetas, que salieron en su práctica totalidad de los presupuestos estatales. Manuel Fraga, entonces al frente de la Xunta, presidió en abril de 1991 el acto de inauguración.

Evitar las filtraciones

El gobierno municipal lleva a cabo desde el 2015, en colaboración con otras administraciones, un plan de mejora de la red de saneamiento para evitar filtraciones de agua de lluvia que en momentos puntuales puedan desbordar la capacidad de los sistemas de depuración.

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