Aqualia y el casco viejo, dos de las claves del nuevo mandato

Tomé deberá resolver además la continuidad del actual sistema de recogida de basura


MONFORTE / la voz

Tomé supo rentabilizar con una política de proximidad un mandato exento de decisiones espinosas. La retirada del plan general, antes de la salida del anterior alcalde, despejó el camino para una gestión sin grandes sobresaltos. Solo la tibia respuesta de Aqualia a alguna grave avería y el creciente deterioro edificatorio pusieron a prueba el temple de los socialistas en estos cuatro años de gobierno en minoría. Ese escenario cambiará en el próximo mandato, en el que Tomé tendrá que decidir sobre aspectos de más calado. Ahora, eso sí, con el paraguas de una cómoda mayoría absoluta.

El avance del deterioro edificatorio. Todo apunta a que el plan especial de protección del conjunto histórico será aprobado este año. El grado de aceptación de las alegaciones presentadas durante la exposición del documento es una incógnita. Para conocer la redacción definitiva, habrá que esperar a que la Xunta termine de revisarlo. Del centenar de reclamaciones, una está suscrita por promotores y técnicos del sector de la construcción. Plantean correcciones para que las nuevas directrices dinamicen y no «momifiquen» el casco viejo. Los reiterados derrumbes en casas deshabitadas motivan que la aprobación del plan no sea un mero trámite.

Las inversiones pendientes de Aqualia. Al gobernar en minoría, los socialistas no pudieron sacar adelante ninguna de las propuestas para llegar a un acuerdo con Aqualia que puso sobre la mesa el alcalde en los últimos cuatro años. Tomé tiene ahora el camino despejado políticamente para plantear una solución o medidas contra la empresa. La concesionaria del agua no ejecutó las inversiones previstas en el contrato que se firmó en el 2001, pero el Ayuntamiento tampoco actualizó el IPC en todas las anualidades. Tras la avería que dejó sin agua dos días al casco urbano. Tomé sugirió que la deuda podría zanjarse con la instalación de una nueva tubería hasta los depósitos de San Vicente. La concesión durará si no hay cambios hasta el 2026.

Una ocasión para eliminar pasos a nivel. Los estudios previos para completar la modernización de la línea ferroviaria Lugo-Ourense volvieron a activarse. Por enésima vez, se habla de la supresión de los pasos a nivel urbano. En algunos casos, su erradicación va para largo. En A Florida, Francisco Moure y Reboredo, la única alternativa es desviar la vía de Monforte. La solución es más factible en Rioseco y Juan Montes, pero que cristalice su eliminación dependerá en buena medida de la capacidad de gestión del gobierno local.

Renovar o no el actual modelo de limpieza. El próximo año finaliza el contrato de limpieza viaria y recogida de basura suscrito en el 2010 con Fomento de Construcciones y Contratas. Cuando aún estaba en la oposición, el actual alcalde era partidario de revisar el actual sistema de recogida de basura por sus elevados costes. Tras su llegada al gobierno municipal, parece haber revisado este criterio. Será una de las primeras cuestiones en las que deba mojarse.

La ordenanza del mercadillo del Parque dos Condes, asignatura pendiente

La elaboración de nuevas ordenanzas locales y la revisión de algunas de las existentes figura en la agenda del alcalde tras la victoria en las últimas elecciones. A lo largo del anterior mandato, Tomé trató de regularizar la situación del mercadillo dominical del Parque dos Condes a través de un reglamento de venta ambulante. Incluso llegó a presentar un borrador de ordenanza, seis meses después de su primera investidura. Pero la inestabilidad política derivada del gobierno en minoría movió a los responsables municipales a aparcar hasta la fecha esa espinosa cuestión.

El anterior gobierno municipal había instalado en un primer momento unas casetas en la plaza de España para la celebración de un mercado dominical de objetos de segunda mano. La presencia permanente de los puestos de madera en uno de los lugares más significativos del casco histórico motivó las quejas de vecinos y comerciantes. El mercadillo pasó al Parque dos Condes y desde entonces ha ido creciendo con una oferta similar a la que se puede encontrar en una feria.

Agravio comparativo

La diferencia es que no se paga por los puestos y esa circunstancia desata agravios comparativos. Algunos hosteleros monfortinos intentaron en los últimos meses que se pudieran instalar puestos de venta de pulpo a la entrada de sus locales, algo que es habitual en barrios de otras ciudades como Ourense. El Ayuntamiento se lo impide debido a la ausencia de una ordenanza que regule esta actividad.

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