Las incursiones de un oso obligan a trasladar un colmenar entero en Triacastela

El animal provocó destrozos en el apiario todas las noches de esta semana. Nadie tenía constancia de la existencia de osos en esta zona


Sarria

 Las incursiones de un oso han obligado a un apicultor a cerrar un colmenar cerca de Triacastela. El animal entró por primera vez en estas colmenas durante la madrugada del lunes al martes y desde entonces ha vuelto todas las noches sin faltar una. De las 29 colmenas con actividad que había en esta enclave, solo se han salvado doce. Especialistas de la Consellería de Medio Ambiente revisaron esta mañana la zona. El suelo pizarroso que predomina en esa zona hace difícil encontrar huellas claras de oso, pero no parece haber demasiada duda de que se trata de este animal.

El escenario con el que se encontró el apicultor propietario de este colmenar cuando acudió este viernes por la mañana a comprobar si había vuelto a pasar era similar al de las tres mañanas anteriores. Había cajas de colmenas volcadas y la mayoría de los cuadros interiores que habían quedado tirados por el suelo estaban rotos. A todos, también a los que se mantenían enteros, les habían comido las láminas de cera en la que las abejas guardan la miel, el polen y sus crías. Esas parecen huellas claras del paso de un oso. Hay otros animales silvestres que pueden derribar colmenas, pero ninguno, tampoco los jabalíes ni los corzos, son capaces de aguantar las picaduras de las abejas y comerse los panales de miel.

Junto a este colmenar al aire libre hay una antigua alvariza que este apicultor utiliza para colmenas de cría. Las alvarizas son construcciones de piedra construidas precisamente para proteger los colmenares de los osos, porque antes de que su extinción en Galicia esta de la montaña de la comarca de Sarria era una zona con presencia de este animal. En todo caso, de eso puede hacer como mínimo un siglo. En todo caso, hoy en día nadie recuerda incursones de osos en esta parte de Triacastela, a tan poca distancia de esta localidad y en una altitud relativamente baja. En los últimos años sí se produjeron episodios similares en otros colmenares del municipio, pero estaban todos situados en las montañas, a más altura.

El colmenar afectado se encuentra a solo tres kilómetros del núcleo de Triacastela, en las cercanías de la carretera que lleva a la aldea de Abradelo. Es uno de los apiarios de la empresa Terras de Asma, propietaria de 450 colmenas radicadas sobre todo en el municipio de Samos, en el valle del río Lóuzara y en las proximidades de la capitalidad de este municipio. Esta es la única que tienen en Triacastela. O más bien era, porque tras la cuarta noche de destrozos, su propietario ha decidido recoger las doce colmenas que no han resultado dañadas y trasladarlas a alguno de sus otros emplazamientos. Por ahora, solo dejará allí las colmenas de cría que están protegidas por la alvariza.

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