Las cubiertas de paja ganan terreno en el viñedo como alternativa a los herbicidas


monforte / la voz

Los herbicidas que llevan glifosato en su composición, mayoritarios en el mercado, se seguirán permitiendo al menos hasta diciembre del 2022. Existen serias dudas sobre su compabilidad con la salud medioambiental y de los propios viticultores, pero Bruselas optó una moratoria ante el impacto que supondría su retirada para el sector agrícola. La erradicación de estos productos resulta especialmente compleja en la Ribeira Sacra, donde la orografía de los viñedos dificulta cuando no impide por completo el uso de maquinaria.

El tradicional laboreo resulta hoy inviable por falta de mano de obra. De existir, por otro lado, los elevados costes harían prácticamente inviable la comercialización de los vinos. Así las cosas, cada vez más viticultores optan por cubrir el suelo de las viñas con cubiertas de paja para evitar el crecimiento de las malas hierbas.

La cubierta debe ser abundante para que cumpla sus objetivos, pero ofrece muchas ventajas para las vides. Los expertos destacan que la degradación de esta cubierta vegetal sirve de abono y, al mismo tiempo, favorece que los suelos mantengan cierta humedad en plena sequía.

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