monforte / la voz

La restauración de la fachada norte de la iglesia monfortina de San Vicente do Pino, concluida en fechas recientes, ha tenido el efecto de dar más visibilidad a la pequeña población de grajillas occidentales que vive en este edificio histórico. Respondiendo a una petición de la Sociedade Galega de Ornitoloxía (SGO), en la intervención se mantuvieron abiertos unos huecos -llamados mechinales- que fueron practicados en la época de la construcción del templo con el fin de anclar los andamios al muro y que desde entonces han ofrecido refugio a las aves. La presencia de las grajillas es ahora mucho más patente gracias al contraste de su plumaje oscuro con el tono claro del revestimiento que se le dio a la fachada, que antes carecía de enfoscado y dejaba ver los bloques de pizarra con los que está construida.

Gustavo Ferreiro, que en nombre de la SGO solicitó medidas de protección para estas aves a las consellerías de Cultura y Medio Ambiente, señala que la colonia de grajillas de San Vicente se cuenta entre las cada vez más escasas de esta especie que se conservan en Galicia, cifradas en torno a una docena. «En toda a franxa costeira non deben de quedar máis de catro colonias e unha delas, que estaba na illa de Ons, acabou por desaparecer», explicas. «No interior de Galicia tamén son moi poucas as que quedan», agrega.

Labor divulgativa

Ferreiro señala por otro lado que su asociación recomendó -como hace habitualmente en estos casos- que se instale frente a la iglesia un panel explicativo para divulgar la existencia de esta colonia de aves y resaltar su especial valor medioambiental. «Cando unha actuación realizada dentro dalgunha obra ten un efecto positivo na conservación dunha especie rara ou escasa -señala-, sempre recomendamos que iso se divulgue e que sexa posto como exemplo».

El ornitólogo apunta por otro lado que las aves que viven en los muros de la iglesia permanecen siempre en el mismo lugar, ya que esta especie de la familia de los córvidos (de nombre científico Coloeus monedula) no tiene hábitos migratorios. En primavera -añade-, las grajillas utilizan sus refugios para criar y en invierno los usan únicamente como dormidero y como protección contra el frío y el mal tiempo.

Por otra parte, Ferreiro apunta que los edificios históricos no solo pueden ofrecer refugio a las grajillas sino también a otras aves cuya población está sufriendo un retroceso, como es el caso de los vencejos -una especie migratoria que está igualmente presente en San Vicente- , y a diferentes variedades de murciélagos. «Cando se fan operacións de restauración ou outras obras nestas construcións conviría ter iso en conta e tomar unhas medidas de conservación que por outro lado son moi sinxelas», comenta.

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Las grajillas de San Vicente do Pino se vuelven más visibles que nunca