monforte / la voz

El viejo Camiño da Igrexa fue utilizado por los vecinos de Vilasouto -en el municipio de O Incio-, para acceder a la antigua iglesia parroquial de San Mamede. Era además la única vía de comunicación con las vecinas aldeas de Mosteiró, Lebaste y Goó hasta la construcción de la presa de Vilasouto y la actual carretera. Hoy solo es utilizado esporádicamente para acceder a algunas fincas y un souto de castaños. El pueblo cuenta desde hace mucho con una nueva iglesia, lo que ayudó a que este camino cayese en desuso.

Pero el camino puede ser aprovechado hoy como una ruta -de poco más de un kilómetro- que permite disfrutar de un interesante patrimonio religioso, arqueológico y paisajístico. El itinerario discurre por la margen derecha del embalse de Vilasouto. El punto de inicio está en la localidad del mismo nombre, que conserva interesantes muestras de la arquitectura tradicional. Las primeras referencias conocidas sobre este lugar aparecen en un documento del año 982 recogido en el libro conocido como Becerro de Samos. En 1075, Vilasouto era propiedad de una tal doña Ermesenda, que la heredó de sus padres, los condes Nuño Núñez y Onega Peláez. Estas tierras fueron donadas posteriormente al monasterio de Samos.

Nuevo templo

Salimos de Vilasouto y caminamos por el asfalto unos cien metros hasta la iglesia nueva de la parroquia, que se halla en un lugar conocido por Illeira. Este edificio se levantó al construirse la presa de Vilasouto en 1969, debido al mal estado de la antigua iglesia de San Mamede. Parte de las tallas guardadas en la iglesia nueva proceden de la antigua.

Seguimos caminando por el vial asfaltado a lo largo de unos 150 metros hasta llegar a un desvío que lleva al lugar de O Barreal. Aquí hay que desviarse a la derecha por el propio Camiño da Igrexa. Se trata de un camino ancho que discurre entre muros de piedra a través de un bosque mixto de robles y castaños. En el kilómetro 0,7 el camino desemboca a la altura de la antigua iglesia de San Mamede y de la carretera que lleva a Goó.

La iglesia es de origen románico, del siglo XII, y de esa época conserva varios elementos en la puerta principal, con una ornamentación muy rústica. La entrada está protegida por un llamativo cabildo o porche de estilo barroco, sostenido por cuatro columnas rematadas por capiteles con elementos decorativos. La nave es del siglo XVI y se divide en dos cuerpos separados por varios arcos que se apoyan en columnas rematadas en capiteles decorados con motivos florales.

Salvada de la ruina

La iglesia pasó por varias reformas a lo largo de su historia. En 1936 sufrió un grave incendio y fue reconstruida con la ayuda de los vecinos. Tras caer en desuso a partir de 1969, su estado se fue deteriorando, por lo que llegó a figurar en la «lista roja» de monumentos en peligro de la asociación Hispania Nostra. En el 2015 finalizaron las obras de la primera fase de su rehabilitación, en la que se renovó la cubierta. Junto a la iglesia está la antigua casa rectoral, en estado ruinoso.

Una vez visitada la iglesia, cruzamos el asfalto y accedemos a una pequeña área recreativa a orillas del embalse de Vilasouto. El lugar fue acondicionado como área de esparcimiento a la vez que se creaba una ruta botánica alrededor del embalse. Después cruzamos un puente de madera y caminamos por la orilla del embalse a lo largo de unos 250 metros para visitar los petroglifos de Agro do Pepe. Pero esto solo se puede hacer cuando las aguas de la presa están muy bajas. Cuando alcanzan el máximo nivel, el roquedal donde están las inscripciones permanece sumergido.

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Por el camino de la antigua iglesia de Vilasouto