La tirolina del cañón del Sil ya tiene los 600.000 euros que vale instalarla

Ayuntamientos y diputaciones crearán un consorcio para contratar su explotación


MONFORTE / la voz

Todavía resulta prematuro aventurar fechas para la puesta en marcha de la tirolina sobre el cañón del Sil. Pero el proyecto en el que colaboran Monforte y Castro Caldelas va quemando etapas. Una de las más importantes, la relativa a la financiación, está prácticamente superada a estas alturas. Las ayudas aprobadas por las diputaciones de Lugo y Ourense, con un montante de 600.000 euros, cubren el gasto necesario para su instalación. El paso siguiente será constituir una mesa técnica, integrada por esas cuatro administraciones, que entre otras cuestiones deberá concretar el modelo de explotación de este nuevo reclamo turístico de la Ribeira Sacra.

Los presupuestos para el próximo año que acaba de aprobar la Diputación de Lugo destinan 300.000 euros «para habilitar unha tirolina entre os concellos de Monforte de Lemos e Castro Caldelas co obxectivo de contribuír ao fomento turístico da Ribeira Sacra». A finales del pasado mes de septiembre recibieron el visto bueno las cuentas del organismo provincial ourensano También reservan 300.000 euros para la tirolina del cañón del Sil, aunque en este caso optan por incluirlos en una partida genérica sin más detalles.

La primera reunión para dar cuerpo al proyecto se celebró el 11 de septiembre en Castro Caldelas. Asistieron la alcaldesa, Sara Inés Vega, su homólogo de Monforte, José Tomé, y los presidentes de las diputaciones de Ourense, José Manuel Baltar, y Lugo, Darío Campos. Baltar garantizó entonces la financiación del proyecto por parte del organismo que preside. Si se evitó incluir una partida específica en los presupuestos fue para no airearlo antes de tiempo. Los 300.000 euros comprometidos por la Diputación de Ourense sirvieron de referencia, en todo caso, para la inclusión de una partida equivalente en los presupuestos provinciales de Lugo.

Casi 1.200 metros

La tirolina conectará los miradores del Duque (Monforte) y Matacás (Castro Caldelas), separados en línea recta por casi 1.200 metros. Ese último mirador fue objeto en los últimos meses de una serie de reformas en las que ya se tuvo en cuenta ese proyecto. Según avanza Tomé, los trabajos de remodelación tendrán continuidad en breve del lado de Monforte, escenario a comienzos del pasado mes de octubre de una réplica del encuentro que había tenido lugar previamente en Castro Caldelas.

Ambos alcaldes tiene previsto impulsar en fechas próximas otra reunión para constituir la comisión técnica que deberá llevar a la práctica un proyecto que definen como «solvente al máximo». Los 600.000 euros aportados cubren, según fuentes municipales, el coste de la instalación de la tirolina. Sería la segunda más larga de Europa, después de la que funciona en Pena Aventura, al norte de Portugal. Solventada la cuestión económica, las administraciones implicadas tendrán que pulir ahora los detalles relativos a la realización de las obras y la posterior gestión de este nuevo recurso turístico.

La alternativa más factible pasa por constituir un consorcio encargado de la toma de decisiones, en el que estarían representados los dos ayuntamientos y las diputaciones de Lugo y Ourense. La instalación se llevaría a cabo previa firma de un convenio de colaboración entre las cuatro administraciones, que sacarían a concurso posteriormente la explotación de la tirolina.

«Por los miradores pasa un tendido de alta tensión. Lleva allí toda la vida y nadie se quejó»

Los promotores del proyecto de la tirolina del cañón del Sil defienden que su impacto visual es mínimo y por ello la ven compatible con la candidatura de Ribeira Sacra a la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Su opinión es compartida por los empresarios vinculados al turismo, que ven en esta iniciativa un importante revulsivo para atraer nuevos visitantes a la zona.

«El cable de la tirolina ni se ve», dice Fernando González, de Adega Algueira, premiada recientemente como mejor iniciativa de enoturismo en Galicia. Para el bodeguero, las objeciones que plantea la Sociedade Galega de Ornitoloxía por el impacto ambiental de esta instalación están fuera de lugar. «Por los miradores pasa un tendido de alta tensión. Lleva toda la vida allí y nadie dijo nada para quejarse», señala.

En Europa existen algunos espacios naturales declarados Patrimonio de la Humanidad que ofrecen a los visitantes la oportunidad de lanzarse en tirolina. Está por ver si la que está proyectada en la Ribeira Sacra es compatible con la candidatura que ultima la Xunta de Galicia.

Gente y actividad

«No creo que nadie verdaderamente preocupado por el futuro de la Ribeira Sacra pueda ver mal este proyecto», dice el empresario Antonio Rodríguez, propietario del restaurante de Doade A Cantina. «La tirolina -añade- traerá un turismo activo y eso será beneficioso para toda la zona. La Ribeira Sacra no puede ser solo un espacio contemplativo. Si no hay gente y actividad, esto se desmorona».

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