«No hay más delitos por haber sacado a los enfermos de los psiquiátricos»

La psiquiatra Carmen Armas habló en Monforte sobre las dolencias mentales


monforte / la voz

Numerosas personas asistieron en la Casa de Cultura de Monforte a una conferencia sobre el tratamiento de los trastornos mentales graves que ofreció ayer tarde Carmen Armas Barbazán, psiquiatra del hospital comarcal, dentro del ciclo Charlas Saludables. Al acto asistieron el alcalde José Tomé y el director de la Estrutura Organizativa de Xestión Integrada de la provincia, Ramón Ares. La especialista se centró especialmente el abordaje de las dolencias mentales desde lo que se conoce como perspectiva comunitaria, es decir, con seguimiento domiciliario continuado del estado de los pacientes.

La psiquiatra empezó por explicar las diferencias entre las dolencias mentales comunes -como ansiedad, depresión o trastornos adaptativos- y los trastornos mentales severos, como la esquizofrenia, la bipolaridad, los delirios paranoides o los trastornos obsesivo compulsivos. Los segundos, añadió, son mucho más graves y generan serios problemas de discapacidad laboral, social y familiar a los afectados. Por otro lado, Armas precisó que para que un trastorno sea considerado grave debe manifestarse al menos durante dos años de forma continuada.

En la charla, Armas recordó que -según las estadísticas oficiales- el 20% de la población del área sanitaria de Monforte padece algún tipo de trastorno mental. Aunque la cifra es elevada, según apuntó la conferenciante, hay que tener en cuenta que en su gran mayoría son dolencias leves y episódicas, y que los casos graves son una minoría. «Hay que señalar que el porcentaje mundial de personas aquejadas de esquizofrenia oscila entre el 1% y el 2%», añadió.

Estigma social

Una parte de la charla se dedicó a los llamados estigmas sociales asociados a las dolencias mentales, unos prejuicios que -según los especialistas- se deben sobre todo al desconocimiento sobre la naturaleza de estas enfermedades y contribuyen a la exclusión social de los afectados. Los enfoques sensacionalistas que se dan a veces en los medios de comunicación y la escase de campañas de concienciación, agregó, contribuyen a mantener estos prejuicios.

A este respecto, la psiquiatra mencionó las creencias que atribuyen a los enfermos mentales una propensión a los comportamientos agresivos y violentos, calificándolas como falsas. «Las evidencias científicas prueban que la violencia no es algo más común entre los enfermos mentales que entre las personas sanas», afirmó.

Tras estas puntualizaciones, Armas explicó el funcionamiento de la unidad de salud mental del hospital comarcal y de su equipo de continuidad de cuidados, creado en el 2008 y formado por dos psiquiatras, una enfermera especialista en salud mental y una auxiliar de enfermería. La unidad, según indicó la conferencia, aborda el tratamiento de las trastornos mentales severos de acuerdo con el modelo predominante en la actualidad, que prima la atención domiciliaria continuada de los enfermos mentales combinada con los tratamientos farmacológicos y reserva la hospitalización -durante períodos limitados- para ciertos casos considerados más agudos y problemáticos.

Temores sin fundamento

La psiquiatra indicó por otro lado que el temor que algunas personas sienten ante el hecho de que los enfermos mentales ya no sean internados sistemáticamente en centros psiquiátricos no tiene un fundamento real. «Hay una idea de que sacar a los enfermos de los psiquiátricos hace que aumenten los delitos cometidos por estas personas, pero no hay ninguna evidencia científica de que eso ocurra», dijo. «Alguna de estas personas puede cometer una agresión, pero en la misma proporción en que lo pueden hacer las personas mentalmente sanas que andan por la calle», agregó.

La conferencia de Carmen Armas cerró la edición de este año del ciclo Charlas Saludables, que organiza La Voz de Galicia en colaboración con la Consellería de Sanidade.

Brotes psicóticos y demencias seniles causan delirios, pero de tipos muy diferentes entre sí

Como en todas las charlas de este ciclo, al público se le ofreció la posibilidad de formular preguntas por escrito para que fuesen respondidas por la conferenciante. A continuación se detallan algunas de preguntas planteadas por los asistentes.

Entorno y herencia genética. Uno de los oyentes se interesó por saber en qué medida influyen en la aparición de las dolencias mentales el entorno social y la herencia genética. La respuesta de la psiquiatra fue que en muchos pacientes se ve cómo estos dos factores interactúan entre sí. En personas con vulnerabilidad genética -agregó-, la tendencia a sufrir una dolencia mental puede acentuarse por el consumo de sustancias tóxicas. En otros casos puede ser la pérdida de un familiar u otra persona próxima lo que ayude a desencadenar brotes psicóticos.

Detección de brotes. Una pregunta dirigida a la psiquiatra trató acerca de cómo detectar los síntomas que indican la aparición de un brote psicótico. Carmen Armas explicó que las personas que los sufren perciben la realidad de otra manera y lo manifiestan expresando «ideas raras», sin base real, como la sensación de estar siendo perseguidas. También padecen alucinaciones de diversos tipos, muy a menudo auditivas, y muestran comportamientos alterados.

Mecanismos de aviso. Otra de las preguntas hizo referencia a los mecanismos que los familiares de los enfermos mentales graves pueden utilizar para avisar cuando estos sufren un brote psicótico. Según explicó Armas, en estos casos se puede acudir a la unidad de salud mental o avisar por teléfono. Pero la especialista precisó que en general estos brotes pueden ser previstos por el personal sanitario que trata habitualmente con los enfermos.

Esquizofrenia y alzhéimer. Un asistente quiso saber cómo diferenciar estos dos tipos de dolencia en una persona determinada. La psiquiatra señaló que si bien en ambos casos se pueden producir delirios y alucinaciones, en los esquizofrénicos estos son mucho más estructurados que entre las personas aquejadas de alzhémeir y otras demencias. Por otro lado -añadió-, la esquizofrenia empieza a manifestarse en edades juveniles, habitualmente entre los 15 y los 20 años, mientras que el alzhéimer es mucho más propio de personas mayores.

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