monforte / la voz

Aunque el día no tuvo nada de soleado, las condiciones meteorológicas se mostraron ayer clementes con la celebración de la festividad de Todos los Santos en el sur lucense. La jornada se presentó nublada y fresca, pero con unas temperaturas en general suaves -muy diferentes del frío intenso del pasado fin de semana-, y las lloviznas que cayeron de forma intermitente, sobre todo durante la tarde, no fueron un obstáculo para que numerosas personas cumpliesen con la antigua tradición de visitar los cementerios para depositar flores en las sepulturas de sus familiares.

A lo largo de la jornada, muchos vecinos acudieron a los cementerios de las principales localidades, como Monforte y Chantada, pero también a los camposantos de las parroquias, como la de A Sariña, en el segundo de estos municipios. En todos estos lugares -hay cerca de trescientos entre las tres comarcas del sur lucense y el municipio de O Incio- miles de tumbas se cubrieron de flores, adquiridas masivamente durante los pasados días en las floristerías locales, que volvieron a conocer la semana de mayor actividad del año. Como es habitual, la visitas a los camposantos empezaron a primera hora de la mañana pero se fueron volviendo más numerosas sobre todo a partir del mediodía. El tránsito fue constante hasta la caída de la tarde, aunque en ciertos momentos fue necesario abrir los paraguas para honrar a los difuntos.

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Un día de flores en los cementerios bajo la llovizna