monforte / la voz

Manuel Cao, profesor jubilado de San Clodio, fue quien localizó la mina de oro romana de Os Cófaros, un enorme vestigio arqueológico situada en el término municipal de Ribas de Sil. Hace más de una década, ya le llamaba la atención esta parte de la Serra das Cabanas, que hace de límite entre las tierras de Trives con las de Ribas de Sil, al observar que una porción del terreno, atravesado por una banda de cuarcita, tenía un color blanco muy dominante.

Cuando subió por primera vez hasta ese lugar de la sierra, en el año 2012, observó una gran cantidad de piedra de cuarcita blanca diseminada por la zona al lado de un profundo socavón de origen artificial y de considerables dimensiones. Se trataba de una antigua mina de oro romana que aún estaba sin catalogar. Se dio la circunstancia de que esa parte de la sierra había sufrido, unos días antes, un voraz incendio que había arrasado la zona en la que estaba la explotación romana. Era impactante observar el color negro de la vegetación calcinada por el incendio y el blanco extremo de la piedra diseminada en la mina.

La explotación minera de Os Cófaros en encuentra en la parroquia de San Martiño de Peites, entre las localidades de Peites y Os Casares y cerca del límite municipal de Ribas de Sil con A Pobra de Trives. Justo al lado de la explotación pasaba un antiguo camino utilizado por los vecinos de Peites para acudir a Trives a las ferias y vender allí todo tipo de frutas, higos, cerezas y aceite. Buena parte del viejo camino está ahora ocupado por pistas de tierra, lo que permite poder acceder con facilidad a la mina romana.

La explotación tiene forma de cuña y su orientación es la misma que tiene la mina vecina de O Covallón, sureste-noroeste. De hecho, ambos yacimientos aprovechan una misma banda de cuarcita que atraviesa el municipio de Ribas de Sil. Sus medidas son de considerable tamaño, tiene unos 220 metros de longitud y una anchura de hasta 120 metros. La profundidad de lo excavado llega en algunas zonas a los treinta metros.

En el lateral derecho de la explotación, también en su parte central pero en menor cuantía, se acumulan ingentes cantidades de estériles o muradellas (cantos rodados), producto del arrastre y lavado del material y que llega a ocupar una longitud aproximada de cien metros. La escombrera llega a la altura de la pista de tierra que da acceso a la mina.

Según la tradición popular de la zona, por las proximidades de la mina pasaba un pequeño arroyo, hoy seco, que desembocaba en el río Bibei y dividía los montes comunales de Peites y Casares. Cuentan los vecinos que en la parte más baja del cauce se localizaron pilones y lavaderos utilizados en el proceso de lavado del oro y que se irían depositando por decantación en el cauce por debajo el arroyo por el método físico de decantación.

La explotación aurífera romana a cielo abierto de Os Cófaros, fue realizada sobre un yacimiento primario entre los siglos I y II de nuestra era, y fue necesario mover y abatir grandes cantidades de su terreno rocoso, formado por cuarcitas. Para ello era fundamental utilizar la fuerza del agua y conducirla, a través de una red de canales, hasta la zona más alta de la explotación. Elemento principal de este trabajo, el agua era utilizada en los procesos de extracción de la roca mediante el uso alterno del fuego, para calentar la roca, y la aplicación de agua para hacerla estallar, al exponerla a cambios bruscos de temperatura.

Al mismo tiempo la fuerza del agua permitía el arrastre del material a cotas más bajas, donde los obreros rompían con grandes mazas las rocas en pedazos más pequeños. Luego se trituraban, quemaban y eran molidas para pasar al proceso de lavado de todo el mineral, El oro iba quedando en el fondo del río por decantación.

La mejor ruta

Para llegar a la mina de Os Cófaros, hay que partir de la aldea de Peites por la carretera que lleva a la N-120 y Os Casares. En el kilómetro 0,7 hay que desviarse a la derecha por un vial que lleva a la aldea Os Casares y una vez recorridos cuatrocientos metros, dejamos el asfalto y seguimos por una pista de tierra a la derecha durante 1,3 kilómetros más. Luego surge una bifurcación y hay que desviarse por la pista de la izquierda, Seguimos la caminata unos seiscientos metros más, en ascenso, hasta llegar al lugar donde se aprecia un gran socavón en el terreno que forma parte de la mina, además de gran cantidad de estériles o cantos rodados que extienden ladera arriba en paralelo a la explotación. El ascenso sigue bordeando la mina trescientos metros más hasta llegar al frente superior de explotación y lugar de acceso. En este punto disfrutaremos de una vistas de la explotación y de su entorno: el pueblo, túnel y presa de Montefurado y de los ríos Sil y Bibei.

Desde Quiroga o San Clodio

Hay que tomar la carretera N-120 en dirección a Ponferrada. A 12 kilómetros y a la derecha se encuentra el desvío para Peites, distante del cruce 2,3 kilómetros

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La enorme mina de oro descubierta por un profesor jubilado