Tres décadas dedicadas al fútbol

Luis Díaz Fernández «Nacho» logró varios ascensos con el Calasancio, Sober y Brollón


monforte / la voz

Después de 31 años entregado al fútbol, Luis Díaz Fernández «Nacho» pone punto y final a su faceta como técnico y coordinador de la escuela municipal de porteros. Una inoportuna hernia y sus problemas de espalda le aconsejan parar, y así lo hará, por lo menos no estará en la primera línea. Eso no quiere decir que no colabore con el club que se lo pida. De hecho, el técnico del Club Lemos, Edu Rodríguez, con el que sintoniza futbolísticamente, la pidió que se incorporara al cuadro técnico.

La trayectoria de Nacho en el fútbol comarcal es para enmarcar. Marcó una época con el Sober, equipo en el que estuvo seis temporadas y al que ascendió a Primera Autonómica. Con el Brollón también hizo historia, ya que lo llevó a la Preferente. Pero, sin duda, lo que más le satisfizo fue coincidir con una excelente generación de futbolistas en el Calasancio, a los que ascendió de categoría en su etapa de cadetes, y con los que desplegó un fútbol de quilates. Fue, sin duda, el anticipo del tiquitaca. De ese grupo salieron futbolistas de la talla de Richi, Iago López, Nando y Dafonte, entre otros. Algunos compiten en Segunda B.

Nacho recuerda con emoción esa época. «Ese foi un dos intres máis bonitos cos que me atopei no fútbol. Recordo que era un grupo de xogadores que formaban unha auténtica familia, cos que entablei unha gran amistade que aínda manteño hoxe», señala el preparador monfortino.

De lo que está orgulloso es de su apuesta futbolística innovadora. «A miña idea sempre foi a do 4-3-3, que tratei de ir perfeccionando cos cadetes. Daquela había talento, e tiña unha persoa que estaba aí, como Francis, que para min foi o mellor preparador metodolóxico que pasou polo fútbol comarcal. Marcoume moito», indica emocionado.

Su momento más delicado

Aunque la mayoría fueron momentos buenos, Nacho también pasó algún episodio menos agradable en su trayectoria como entrenador. «Foi cando rematei no Calasancio. Nese intre collín unha forte depresión, que me ocasionou a calvicie. Foron intres moi duros, nos que tiven o forte apoio da miña dona Rosabel, da miña familia e de moitos amigos, que non me deixaron só», añade. Además de la medicación, la mejor terapia fue arrancar con el proyecto de la escuela municipal de porteros. Ahí recobró la ilusión.

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