Adiós a Sara Cao, la poetisa que quiso aprender de los niños

Profesora de muchas generaciones en escuelas de Sober y Monforte, y escritora de vocación, falleció a los 98 años

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monforte / la voz

Sara Cao Varela, decana de los poetas de la comarca de Lemos, recibió ayer sepultura en el cementerio municipal de Monforte. Había fallecido el martes, a los 98 años, en el hospital comarcal. Maestra de profesión, nacida en una aldea del municipio ourensano de Coles, Sara Cao desarrolló la práctica totalidad de su vida profesional en Sober y Monforte. Solía decir que por sus aulas habían pasado desde generaciones de la luz de candil hasta las que vislumbraron con los primeros ordenadores la actual revolución tecnológica.

«Llegué a tener setenta alumnos sin asientos suficientes en clase, con agujeros en las paredes por los que se colaban los niños. La luz para leer era de candil y los chavales compaginaban la escuela con las labores del campo. Y aún así respondían en su mayoría de una forma que hoy solo puedo calificar como increíble», relataba en una entrevista publicada en este diario en el año 1998.

Muchas de aquellas intensas vivencias como maestra en Lobios y A Carqueixa (Sober), y posteriormente en los colegios de Monforte Sagrado Corazón y San Antonio, quedaron reflejadas en su vasta creación poética. «En la poesía encontré armonía interior. Me gusta porque es libre, sincera y espontánea», decía al hilo de la publicación de su primer libro, Violetas celtas. Su última obra editada, Miradas e pensamentos, fue publicada por la Diputación de Lugo y presentada en la casa de cultura de Monforte en octubre del 2010.

Autora de más de 7.000 poemas, muchos con ilustraciones de su mano, formaba parte del grupo cultural y literario de la Ribeira Sacra, uno de los promotores del homenaje que se le dedicó en diciembre del 2006 con el apoyo de los ayuntamientos de Monforte y Sober. Colegas de docencia, ex alumnos y compañeros de inquietudes poéticas quisieron reconocer así públicamente su trayectoria profesional y humana.

Sara Cao da nombre desde hace años en Monforte a una travesía de la calle Ourense, en la que residió la mayor parte de su vida. El Ayuntamiento tuvo con ella en vida esa merecida muestra de consideración. Siempre se mostró orgullosa de haber contribuido a la formación de muchas generaciones en tiempos no siempre fáciles. «Ayer y hoy, anima ver que brota lo que has sembrado. Las cosas han cambiado y continuarán haciéndolo, pero afortunadamente los niños siempre serán siendo niños. Y los maestros aprendemos de ellos, porque cada uno es un mundo y también un reto para tí», decía en esa entrevista póstuma.

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