El plan de saneamiento invierte en el primer año solo un 4% de los fondos

Acaba de contratarse el proyecto y en siete meses no se darán nuevos pasos


monforte / la voz

Desde septiembre del pasado año, el plan de supresión de vertidos dispone de los fondos necesarios para su puesta en marcha. Ese mes se firmó el convenio entre la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, la Diputación de Lugo y el Ayuntamiento de Monforte que garantiza una inversión de 1,4 millones de euros en tres anualidades en actuaciones en diferentes puntos de la red de saneamiento. La idea era licitar el proyecto durante el 2017 y poder adjudicar las mejoras a lo largo del presente ejercicio, pero la hoja de ruta inicial hubo de ser modificada de común acuerdo ante la imposibilidad de cumplir esos plazos. Las obras todavía tendrán que esperar y en el primer año de vigencia del plan apenas se podrá gastar un 4% del total presupuestado.

El primer paso para la puesta en marcha del plan tras la firma del convenio se dio hace un par de semanas. La confederación hidrográfica formalizó a finales de mayo la adjudicación del proyecto de mejoras en la red en las calles Santa Clara, A Veiga, Chantada, Juan Montes y Padre Feijoo. Se encargará de redactarlo la empresa Proyfe, que obtuvo la concesión por un precio de 47.190 euros. El pliego de condiciones establece un plazo de siete meses para la entrega del proyecto, por lo que la licitación de las obras está descartada en lo que queda de año.

La adjudicación del contrato del proyecto tardó en resolverse tres meses desde la publicación del concurso en el Boletín Oficial del Estado. Cuando esté redactado, habrá que convocar un nuevo concurso para proceder a la licitación de las obras. «Nese caso a contía da adxudicación será moi superior, pero en canto aos prazos non creo que haxa moitas diferenzas», apunta el alcalde, José Tomé. Si se cumplen sus previsiones, las mejoras en la red de colectores podrían comenzar en el segundo semestre del próximo año.

Importante pero insuficiente

Cuando arranque el 2018 todavía quedarán por invertir del convenio 1.353.000 euros. Las obras podrían licitarse en un solo lote o en varios, pero salvo que se realice una nueva modificación todo el gasto deberá estar ejecutado el 31 de diciembre del 2020. «Non creo que haxa problemas, xa se modificou unha anualidade do convenio para poder executalo en prazo», dice el alcalde. Tomé considera que las obras no supondrán la supresión definitiva del problema de los vertidos, pero sí supondrán «un avance moi importante».

Para acabar con la contaminación del Cabe, entiende que serán necesarias nuevas actuaciones cofinanciadas por las diferentes administraciones. Entre ellas, la construcción de tanques para aguas de tormenta y la puesta al día de las instalaciones de la depuradora de Piñeira.

Arreglos o renovación integral de la red, según sea el estado de conservación

El pliego de condiciones de la redacción del proyecto detalla que las obras consistirán en la eliminación de infiltraciones y aportes incontrolados de agua de escorrentía al saneamiento de las calles Santa Clara, A Veiga, Chantada, Juan Montes y Padre Feijoo. Son algunos de los puntos conflictivos que figuran en el informe que elaboró en el 2014 Augas de Galicia, que alertaba sobre las graves deficiencias en la red. En las zonas elegidas se procederá a la reparación o renovación integral de las tuberías, «en función del grado de conservación de este tipo de elementos». Para decidir qué tipo de actuación corresponde en cada tramo, se revisará el estado de las conducciones mediante cámaras robotizadas.

El informe de Augas de Galicia hace hincapié en la elevada infiltración de aguas pluviales y procedentes de manantiales subterráneos en la red de saneamiento, lo que se traduce en vertidos directos al Cabe por la saturación de los colectores y de la propia estación depuradora. El Ayuntamiento, con el apoyo económico de la Diputación, ya procedió al sellado de las conducciones en otros puntos de la ciudad.

Tregua en las sanciones

Mientras se lleven a cabo este tipo de mejoras, habrá una tregua en la interposición de sanciones por parte de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. El alcalde precisa que no se trata de ninguna «bula», sino de una práctica habitual en los ayuntamientos que se comprometen a actuar frente a los vertidos. «Non tería moito sentido sancionar por algo que se está intentando arranxar», sostiene Tomé.

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