Alumnas del Campus llevan formación y alegría a un campamento de refugiados

Tres estudiantes trabajaron durante un mes la educación en la naturaleza con una veintena de niños en Grecia


Lugo / La Voz

Naturaleza, educación y juegos infantiles son los tres ingredientes básicos que tres alumnas del Campus Terra de la USC llevaron a un campamento de refugiados de Grecia. Se trató de una experiencia de voluntariado internacional y prácticas dentro del proyecto Landcare, para completar la formación que cursan en el campus lucense, el Máster en Dirección de Actividades Educativas na Natureza (DAEN). La experiencia, que terminó hace unos días, fue muy enriquecedora, tanto para las estudiantes -«fue la experiencia de nuestras vidas»-, como para los niños con los que trabajaron y sus familias.

Las estudiantes son Marta Fernández Román, de Cádiz; Amaia Sanz Bilbao, de Navarra, y Colleen Fugate, de Estados Unidos, que están completando en Lugo su formación en educación infantil y sociología. Las jóvenes permanecieron un mes en la isla griega de Samos -cuna de Pitágoras-, en un instituto de conservación marina, cerca del que hay un campamento de refugiados, el segundo más grande de Grecia después del de Lesbos.

Semilleros, aves y plantas

Las jóvenes fueron las encargadas de proponer la idea: trabajar con los niños del campamento de refugiados, centrándose en actividades educativas al aire libre, algo que hasta entonces no se había hecho. «Nos costó recibir el visto bueno, pero lo conseguimos y el resultado fue increíble; desde la ONU nos felicitaron por el trabajo», explica Marta Fernández.

Fueron más de una veintena de niños de todas las edades, de lugares como Siria, Irak, Kuwait o Congo. «Con ellos realizamos actividades de observación de aves, plantas, creación de semilleros...», continúa Fernández. Pero, lo más importante, «les dimos vida», afirma emocionada esta joven gaditana, «empezaron a salir más a la plaza a jugar, nos dimos cuenta de que escuchaban la misma música que nosotros... llevamos mucha alegría».

Las historias que allí se encontraron también las han marcado, puesto que compartieron muchas horas y vivencias con las quince familias con necesidades especiales: había niñas ya casadas, estudiantes de Medicina que vieron truncadas sus aspiraciones académicas... Así que la despedida fue especialmente dura, tanto para las estudiantes del Campus, como para las familias del campamento. «Llevamos varias semanas llorando de impotencia y nos está costando adaptarnos», confiesa Fernández. A través de Facebook, continúan en contacto con muchos de los jóvenes, que están a la espera de lograr el paso a países como Alemania, Francia, Italia o Canadá.

Un máster diferente

Tras esta experiencia, todavía no han tomado una decisión sobre su siguiente proyecto. El primer paso será terminar el máster en Lugo, que están a punto de acabar. Este máster de la facultad de Formación do Profesorado es un posgrado singular en la universidad española, abierto a quienes conciben la educación y la enseñanza como procesos transversales, más allá del trabajo en el aula. De este modo, se combinan nuevas metodologías con vivencias y espacios naturales. «Es un máster muy especial y estoy muy contenta de haberlo elegido, más del 50% de las clases son fuera del aula», explica Marta Fernández.

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