Premio para el alumno que logró sobresalientes usando solo sus ojos

El monfortino Antonio Castro, paralizado por una grave atrofia muscular, recibe uno de los galardones especiales de Educación


monforte / la voz

A Antonio Castro Sánchez le han dado uno de los premios oficiales a los mejores estudiantes de ESO. Este joven monfortino tiene 23 años y no se trata de que sacase unas notas extraordinariamente altas, sino que fue capaz de completar esta etapa educativa a pesar de que sufre una enfermedad neuromuscular que le tiene paralizado todo el cuerpo salvo los ojos y los abductores. Ayudándose solo con los movimientos de sus ojos fue capaz de sacar adelante los cuatro cursos de los que consta la educación primaria.

Su historia de superación personal trascendió en junio del 2016, precisamente cuando conseguía aprobar cuarto de ESO, el último curso de esta etapa educativa, y sus familiares y el colegio Infanta Elena decidían darlo a conocer. La entrega de premios a los alumnos con los mejores expedientes de ese curso se entregaron hace unos días en Santiago, en un acto oficial en el que la Consellería de Educación reconoce también el trabajo de aquellos alumnos que superan la ESO «en condicións de especial dificultade».

Su especial dificultad es que tiene reconocida una incapacidad del 99 % a causa de una atrofia muscular espinal provocada por el denominado el síndrome de Werdnig-Hoffmann, que no pude comer o respirar por sí solo, que vive en las condiciones propias de una UCI y que su familia no consiguió que las autoridades educativas le reconociesen el derecho a ser escolarizado hasta que tuvo 11 años, después de batallar durante cinco para lograrlo. Pero eso no le impidió superar todos los cursos, con sobresalientes en algunas asignaturas. El inglés y las matemáticas son las que más le gustan. En su colegio aseguran que si lo consiguió fue gracias a su propia determinación y la de su familia, y al trabajo de todos los que se propusieron «aproveitar a capacidade intelectual de Antonio».

Antonio Castro no pudo ir en persona a recoger el premio en el acto que se celebró en la Cidade da Cultura. En su estado, cualquier traslado se convierte en poco menos que una odisea y sus padres están dedicados a su cuidado, así que en su nombre fueron a Santiago dos de sus profesores del Infanta Elena.

Ellos dos son solo algunos de los que durante los doce años que invirtió Antonio en superar la ESO, acudieron a diario a su casa para darle clase. De hecho, fue uno de los primeros niños gallegos en recibir atención educativa domiciliaria en Galicia.

Junto con Antonio fueron premiados otros diecinueve escolares de diferentes puntos de Galicia. Fueron los elegidos entre los aproximadamente seiscientos aspirantes que se habían presentado. A cada uno de los veinte les corresponden 750 euros y un diploma acreditativo.

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