El chantadino que fue profeta en Roma

Hasta 1935 vivieron en Chantada unos monjes italianos de una orden creada por Alfonso Varela, natural de Brigos


chantada / la voz

Aunque muy poca gente lo recuerda en la actualidad, durante la primera mitad del siglo pasado vivieron en Chantada unos monjes italianos pertenecientes a una orden mendicante que fue fundada en Salamanca por un chantadino. Se trata de Juan Alfonso Varela de Losada y Samosa, nacido en Brigos en 1723 y muerto en la ciudad italiana de Ferrara en 1769. La orden creada por él -los Penitentes de Jesús Nazareno- se extinguió en 1935, pero el fraile chantadino está considerado por la Iglesia Católica como venerable, es decir, que puede ser candidato a la beatificación.

La casa natal de fray Juan Alfonso Varela existe todavía en Brigos y ostenta sobre la puerta principal una lápida que lo recuerda. También lleva su nombre una calle de Chantada, aunque el letrero le llama Alonso en vez de Alfonso. En la localidad se conserva además -en la avenida de Ourense- una casa en la que vivieron hasta 1935 sus discípulos italianos. Eran conocidos como el hermano superior Pedro y el hermano Orestes y anteriormente había vivido nueve años en Basán Grande. Después se domiciliaron en Quinteliña, en la parroquia de San Salvador de Asma, y a finales de la década de 1920 se trasladaron a la capital del municipio.

Una vida agitada

La vida de fray Juan Alfonso Varela -recogida en el libro Pequeña historia de cinco lucenses ilustres, de Jesús Guerra Mosquera, entre otros lugares- fue singularmente complicada. A los diez años fue enviado a estudiar al Colegio de la Compañía de Monforte, entonces regentado por los jesuitas, pero huyó a causa de los maltratos de un tío con el que vivía. Se trasladó a Madrid, se hizo soldado y participó en campañas militares en Ceuta e Italia. Más tarde desertó, fue encarcelado en Mallorca y al salir de prisión sirvió como mayordomo del cardenal de Toledo.

Después de escuchar un sermón en Segovia, Juan Alfonso Varela decidió dedicarse a la vida religiosa e ingresó en un convento franciscano de Salamanca. Allí decidió fundar su orden, obedeciendo una visión que dijo haber tenido una monja clarisa llamada Rosa del Castillo.

Una congregación que tuvo 33 conventos

La Orden de los Penitentes de Jesús Nazareno fue fundada en marzo de 1752. En agosto del mismo año, Varela viajó a Roma con varios compañeros para pedir la aprobación del papa Benedicto XIV. El objetivo tardó en conseguirse, ya que la orden no fue aprobada hasta 1784, por el papa Pío VI. Mientras tanto, el monje chantadino se desplazó a diversas partes de Italia, Austria, Hungría, España y Portugal para intentar fundar nuevos monasterios, a menudo con la oposición de los obispos locales.

Mientras existió, la orden creada por Varela se propagó principalmente por Italia y Europa Central. Estuvo vinculada a las órdenes franciscana y dominicana. En su momento de máxima expansión tuvo 33 conventos, con cerca de 255 frailes en total.

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