Las demoliciones de casas en ruina se suceden en el barrio de la Estación

La oficina de rehabilitación delimita las calles para las que se pedirán las ayudas


MONFORTE / LA VOZ

La entrada del barrio de la Estación en el Área de Rehabilitación Integral (ARI) ya obtuvo el apoyo unánime del pleno. El siguiente paso será trasladar la propuesta al Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS), al que corresponderá la decisión de incluir o no esa parte de Monforte en la zona ARI. Pero en este caso no basta con remitir a la Xunta el acta del acuerdo de la corporación. El Ayuntamiento deberá elaborar además un expediente con el mapa de las calles a las que considera conveniente extender las ayudas para la recuperación de edificaciones. La oficina municipal de rehabilitación ya recibió el encargo.

No es un trabajo que vaya a resolverse de un día para otro, y más aún con las limitaciones del área municipal de urbanismo. «El estudio no solo tiene que delimitar la nueva zona ARI, también hay que hacer fichas de cada casa y una memoria valorada de las ayudas para una fase inicial», explica Natalia Díaz, responsable de la oficina de rehabilitación. Luego está el tiempo que se tome el IGVS para valorar la propuesta y decidir si se incluye a la Estación en futuros convenios. «La anterior ampliación llevó lo suyo, pero hay que tomar la iniciativa y dar el primer paso», señala la arquitecta.

El primer convenio para la rehabilitación de viviendas en el casco viejo de Monforte se firmó en el año 2004. En aquel momento, las ayudas se circunscribían a las calles del conjunto monumental situadas en el interior de la muralla. La posibilidad de dar cabida a nuevas calles en la zona ARI se planteó por vez primera en el 2012, cuando la demanda de subvenciones se había reducido significativamente. El IGVS se mostró receptivo y la oficina de rehabilitación comenzó a elaborar el informe que serviría de base para ampliar las subvenciones a la totalidad del casco histórico. La propuesta recibió el visto bueno por parte de la Xunta en julio del 2015.

Tuvieron que transcurrir tres años para que se llevase a la práctica la primera ampliación de la zona ARI. El alcalde, José Tomé, no aventura plazos para la resolución de la nueva propuesta, aunque deja claro que todavía deberá tomar cuerpo. «Despois de que se adoptase o acordo, xuntei ao aparellador e ao persoal da oficina de rehabilitación para ver os pasos que hai que dar. Trasladar a moción á Xunta, así sen máis, non serviría de moito», apunta Tomé.

Dos órdenes de derribo

El creciente deterioro urbanístico de la Estación movió al PP a plantear la propuesta de incluir ese barrio en la zona ARI, que fue aprobada por el pleno con el apoyo de todos los grupos. El desplome que afectó a la Casa do Penedo y dos inmuebles anexos en la calle Leopoldo Clavo Sotelo fue el detonante de la iniciativa. Esta semana comenzaron los preparativos para la demolición de un nuevo inmueble deshabitado, situado en este caso en Concepción Arenal.

Según el alcalde, en estos momentos solo pesan órdenes de derribo integral sobre esta última edificación y el inmueble de la calle Roberto Baamonde en cuyo bajo funcionó la tienda de ropa Modas Kiny. Tomé indica, no obstante, que existen otros requerimientos de demoliciones parciales de elementos que se encuentran en mal estado.

Edificios modernistas y arquitectura regionalista e industrial

La Estación conserva un importante patrimonio arquitectónico que encierra las claves de historia más reciente de Monforte. Algo así como un esbozo «da cidade que non puido ser», en palabras del escritor monfortino Antón Lopo, que desde hace años reclama medidas de protección para esa zona. «É un barrio eminentemente obreiro, dos máis fermosos de Galicia, que corresponde á morfoloxía da época da industrialización», detalla. Pocas ciudades en Galicia conservan un conjunto de esas características, pero lo cierto es que aquí apenas se le ha dado aprecio.

La única excepción fue la propuesta de plan general de ordenación que naufragó en el anterior mandato municipal. Los autores de aquel documento repararon en el valor arquitectónico de alrededor de medio centenar de edificaciones del barrio de la Estación y sugirieron la conveniencia de catalogarlas con diferentes niveles de protección. La idea era salvaguardarlas íntegra o parcialmente, en función de su singularidad, para cuando llegase el momento de realizar algún tipo de reforma.

En el listado figuraban el Colexio Ferroviario, muestra destacada de la arquitectura regionalista, y la Casa do Penedo, una de las edificaciones modernistas más singulares de Monforte, derribada este año tras el desplome que afectó a parte de su estructura. El fallido plan general también abogaba por la protección de casas de bajo y una planta típicas del entorno de este barrio ferroviario.

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