Una tropa de 150 pastores eléctricos para guardar colmenas

El plan Life del oso pardo empezará el més próximo a repartir dispositivos protectores entre los apicultores de O Courel y Os Ancares


quiroga / la voz

Los responsables del plan europeo Life para la conservación del oso pardo en la montaña lucense tienen previsto recibir dentro de unos diez días una primera remesa de pastores eléctricos que serán repartidos gratuitamente entre los apicultores de las sierras de O Courel y Os Ancares para proteger sus colmenares de los ataques de los plantígrados. La Fundación Oso Pardo -que gestiona el proyecto en colaboración con la Asociación Galega de Custodia do Territorio y la Xunta- encargó en total 150 dispositivos. En una primera fase se repartirá medio centenar. Pero el gerente de la entidad, Guillermo Palomero, puntualiza que posiblemente habrá que distribuir más. «El número de colmenares de este territorio supera la previsión inicial que nos dieron, pero no habrá problemas en ese sentido porque vamos a repartir todos los aparatos que sean necesarios», añade.

Los gestores del plan Life tenían previsto iniciar el reparto de los pastores algo más adelante, pero lo agilizaron al comprobar que ya se están registrando incursiones de osos en las sierras lucenses. «Este año parece que el oso está muy madrugador y ya hubo algunos casos de ataques a colmenas», señala Palomero. Los aparatos que se entregarán a los apicultores -agrega- «son más modernos que los pastores eléctricos más conocidos y cuentan con dispositivos antirrobo y alimentación por energía solar».

Una señal bien patente

Además de la función práctica de proteger los colmenares, la Fundación Oso Pardo apunta que la presencia generalizada de los pastores eléctricos sobre el terreno servirá para resaltar de una forma bien patente el hecho de que estas sierras están consideradas actualmente como zonas oseras. «Está claro que si se instalan estos aparatos en los colmenares es porque en estos lugares hay osos de forma habitual, aunque los animales no sean fáciles de ver», dice el presidente de la entidad. En opinión de Colmenero, este hecho ayudará a incrementar el atractivo turístico del territorio. «La presencia del oso es una marca de calidad, porque quiere decir que el estado de conservación del medio natural es bueno -señala-, y esto es algo que si está bien enfocado puede atraer a muchos visitantes, como está sucediendo desde hace años en las montañas cantábricas».

En las charlas divulgativas que se ofrecerán durante el desarrollo del plan, sus responsables tienen previsto hacer hincapié en los beneficios económicos que puede traer la presencia del oso pardo en las sierras lucenses. Sin embargo, Colmenero advierte de que aún tendrá que pasar un tiempo más o menos largo antes que en este territorio se puedan desarrollar actividades turísticas basadas en la observación directa de los animales salvajes en su medio natural. «Eso es algo que se está empezando a hacer en algunos lugares de Asturias y León, pero allí hay unas poblaciones oseras bien asentadas y muy numerosas, lo que todavía no ocurre en Galicia», indica. «Para organizar un turismo de avistamientos hay que tener la seguridad de de que los visitantes van a poder ver un oso en un determinado lugar, y eso no pasa aún en O Courel aunque no hay ninguna duda de que acabará sucediendo dentro de unos años», concluye.

La medida hará más visible la presencia del animal en el territorio, apuntan los expertos

Una población en crecimiento que traerá incursiones más frecuentes

Los últimos censos realizados por la Fundación Oso Pardo indican que en el conjunto del área cantábrica viven en la actualidad unos 250 ejemplares de esta especie en peligro de extinción, lo que supone más del triple de las cifras que se registraban en los años 90. Guillermo Palomero apunta a este respecto que el Occidente asturiano y León -los territorios de Somiedo, el Narcea y alto Sil- albergan unas poblaciones cada vez más numerosas. «De esas áreas es de donde proceden los osos que entran en el territorio gallego, por lo que todo apunta a que las incursiones de estos animales seguirán volviéndose más frecuentes, como ha venido ocurriendo en los últimos años», pronostica. «Que una población permanente se asiente en las sierras de Galicia es solo cuestión de tiempo y hay que prepararse para que la convivencia sea lo mejor posible porque van a venir sí o sí», apostilla.

 

Actividades educativas

Durante los dos próximos cursos escolares se organizarán actividades de educación ambiental centradas en el oso pardo en los centros de enseñanza de los territorios donde se lleva a cabo el plan de conservación. Lo mismo se hará en los escenarios de otros dos planes Life que gestiona la Fundación Oso Pardo. Uno de ellos se desarrolla en Cataluña y el otro, en áreas repartidas entre Asturias, Castilla y León, Cantabria, Navarra y Aragón. En fechas recientes se celebró en Torrelavega un encuentro para coordinar todas estas acciones. La fundación señala que estas actividades pueden llevarse también a otros centros docentes de la provincia lucense que lo soliciten. A la izquierda, jornada educativa sobre el oso pardo en el colegio de Seoane do Courel en el 2016

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