«Las técnicas que uso requieren mucha paciencia y constancia»

Jiménez utiliza por primera vez en el sur lucense tratamientos psicológicos de neurorretroalimentación


monforte / la voz

Natural de A Coruña y vecina de Ciudad Real durante mucho tiempo, María Jiménez de los Galanes González atiende una consulta privada en Monforte desde el pasado septiembre. En ella ofrece un servicio de evaluación y tratamiento psicológico que utiliza las técnicas de biorretroalimentación y neurorretroalimentación, conocidas en inglés como biofeedback y neurofeedback. Anteriormente, según explica, los vecinos del sur lucense que quisiesen recurirr a estos servicios debían desplazarse a Ourense como mínimo.

-¿En qué consisten estas técnicas y en qué se diferencian?

-La biorretroalimentación o biofeedback es un proceso de aprendizaje y entrenamiento de las funciones fisiológicas para aumentar el grado de consciencia y de control. La neurorretroalimentación o neurofeedback es también un proceso de entrenamiento, pero su objetivo es promover cambios a nivel de las células del cerebro, modificando las conexiones neuronales. Una diferencia importante es que la biorretroalimentación es un proceso consciente en el que uno decide lo que quiere hacer y aprende a controlar las funciones fisiológicas de forma voluntaria. En cambio, la neurorretroalimentación es inconsciente, es un proceso que cambia los patrones de comportamiento. Es algo que nunca se olvida, como aprender a andar en bicicleta.

-¿Qué utilidades tienen?

-Sirven para tratar problemas de muchos tipos, como los dolores de cabeza tipo nervioso, la ansiedad, el estrés postraumático, los problemas respiratorios, los trastornos por déficit de atención e hiperactividad, los trastornos de lenguaje, los problemas de memoria, las adicciones... También sirven para tratar trastornos musculares y problemas de alto rendimiento, y hay deportistas que recurren a ellas.

-¿Hay que utilizar algún tipo de instrumental?

-Se utilizan equipos informáticos y sensores que captan las ondas cerebrales. Yo trabajo conpelículas y a veces con videojuegos, que gustan especialmente a los niños. Si alguien quiere traerse sus propias películas o juegos, también es posible. Mientras el paciente mira una película, los sensores miden sus ondas cerebrales. Hay unos niveles óptimos y si el paciente no los alcanza, la película se detiene. Por ejemplo, si uno está nervioso, o le entra sueño, o se pone a pensar en alguna cosa que hizo ayer o que le preocupa... A la gente le sorprende mucho ver cómo la película se detiene cuando las ondas cerebrales no están en el nivel óptimo y que vuelve a ponerse en marcha cuando las ondas se sitúan en el nivel adecuado.

-¿Es preciso dedicarles mucho tiempo?

-Depende mucho de cada caso y de cada persona, y también del grado de colaboración del paciente. En general, los tratamientos de biorretroalimentación requieren entre diez y veinte sesiones de unos sesenta minutos para que se produzcan mejoras. Los de neurorretroalimentación son más largos, de entre treinta y cuarenta sesiones de 45 minutos. A mucha gente se le hacen muy largos, pero hacen falta. Es como ir al fisioterapeuta. Con una sola sesión no te vas a curar. Hace falta paciencia y constancia.

-¿Estos tratamientos son aptos para todo tipo de personas y para cualquier edad?

-Son aptos para todas las edades pero no todo el mundo es susceptible de experimentar mejoras. Hay que hacer primero una evaluación para determinar si estas técnicas pueden ser útiles para el paciente. Eso siempre lo dejo claro en la primera sesión.

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