«Fiché por el Arenas por una botella de aceite, un kilo de azúcar y otro de arroz»


Chata nació en los Abeledos en el año 1927. Precisamente, ahí ayudó a fundar el equipo de los Once Leones, que representaba al barrio en la liga de modestos. Sus actuaciones no pasaron desapercibidos para el Lemos, que lo incorporó a la plantilla. Compitió en la serie A y en la Tercera División.

Cuando acababa la liga regular, en verano seguía jugando con el Once Leones y el Arenas. Chata explica como fue su fichaje por el club de Carude. «El entonces jefe local de la Falange, Antonio Minguán, se dirigió a mí para ficharme. Me dijo que me daría todos los meses una botella de aceite, un kilo de arroz y otro de azúcar. Llegué a casa, lo comenté, y recuerdo como que a mi madre fue como si le tocara la lotería. Fiché por el Arenas», dice.

También jugó en el Ceuta. Fue cuando le tocó hacer la mili. Ahí vivió otra de sus anécdotas. «Recuerdo que el mismo día que íbamos a jurar bandera, jugábamos un partido ante el Tetuán. Se lo dije al capitán, que como era directivo del Ceuta, me dijo que yo fuera a lo mío y que ya me bajaría la bandera para que la besara», añade.

Su fichaje por el Ceuta fue posible gracias al barbero de su compañía, que era natural de Ribas Altas. «Yo le dije que era de Monforte, y me puso en contacto con el capitán, que acabó fichándome», asegura. En esa etapa visitó los campos del Tánger, del Melilla, del Casablanca y del Larache. Pudo jugar en la Ponferradina, pero no lo hizo por no dejar a sus padres.

A sus 90 años ya vio mucho fútbol, y a la pregunta de quién es para él el mejor futbolista de todos los tiempos, lo tiene claro: «No hay jugador como Messi».

No le gusta el tiki-taka. «Yo apuesto por el fútbol más directo. Actualmente reside en Vigo, y no se pierde ningún partido por televisión.

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«Fiché por el Arenas por una botella de aceite, un kilo de azúcar y otro de arroz»