La casa anexa a las que se cayeron deberá ser demolida en diez días

El aparejador fija ese límite y dice que la evolución del edificio es «impredecible»


monforte / la voz

Los propietarios del inmueble de la calle Calvo Sotelo conocido como Casa do Penedo disponen teóricamente de un mes de plazo para proceder a su derribo. Ese es el límite que establece la ley para casos en los que concurren circunstancias de urgencia. «Non teñen por que esgotar o prazo, poden actuar de inmediato. O Concello comprométese a darlles licenza en vinte e catro horas, a partir do momento en que presenten a documentación», dice el alcalde, José Tomé.

El aparejador municipal, que ayer inspeccionó el lugar en el que se produjo el desplome, recomienda en su informe actuar con la máxima celeridad. La demolición debería llevarse a cabo, según detalla, «nunca en un plazo superior a diez días».

Los documentos necesarios para obtener el permiso de derribo deben incluir un proyecto técnico que determine las condiciones en las que se llevará a cabo una obra que requiere importantes medidas de seguridad. La información que recibió el alcalde de una de las herederas de estas edificaciones, con la que se reunió durante la mañana de ayer, es que ya se había comenzado a elaborar un proyecto de este tipo antes del desplome, que tuvo lugar de madrugada en vísperas de la Nochevieja.

Ninguna petición previa

Tomé precisa, sin embargo, que hasta ahora no se había tramitado solicitud alguna de demolición. Los restantes herederos de la propiedad que deberá ser derribada recibirán hoy las correspondientes comunicaciones. «Neste caso é posible localizalos a todos, e parece que hai vontade de colaborar e actuar canto antes», dice el alcalde.

El derrumbe que tuvo lugar en Calvo Sotelo en la madrugada del 30 al 31 de diciembre afectó a la totalidad del número 159, a una parte de la casa do Penedo, situada a su derecha, y a la estructura interior del 157, en el extremo opuesto, del que todavía sigue en pie la fachada. Junto a la Casa do Penedo hay otro inmueble de dos alturas ?el 167? que también permanecía vacío. Sí está ocupada la vivienda de bajo y una planta que está situada junto al número 157. El alcalde descartó ayer que exista riesgo para sus dos residentes. En este caso, según detalla, el principal problema es que el desplome de la edificación colindante «o problema de humidades, que xa tiñan antes ao ser as paredes de terra, agravouse despois do derrubamento».

Tomé acudió a primera hora de la mañana de ayer a evaluar la situación de estos inmuebles junto con el aparejador, agentes de la Policía Local y el responsable de la brigada de obras. Un operario municipal comprobó, mediante una grúa de pluma articulada, el estado en que se encuentra la estructura de la vivienda que ocupa el número 155. En principio, no se apreció ningún tipo de daño estructural.

La orden de demolición que acaba de cursar el Ayuntamiento afecta a los tres inmuebles que se vieron afectados en mayor o menor media por el desplome.

Los informes del aparejador municipal y de la Policía Local sobre el lugar en el que se desplomaron las edificaciones indican que la estabilidad de lo que aún permanece en pie está «seriamente comprometida» y existe peligro de nuevos desprendimiento sobre la vía pública. En vista del riesgo, la cabalgata de Reyes verá modificado el itinerario previsto para que no tenga que atravesar ese tramo de la calle Calvo Sotelo.

La comitiva saldrá el viernes del lugar habitual, en la estación de ferrocarril. Pero desde allí se dirigirá a Doctor Casares por la calle Coruña o Concepción Arenal. El paso por Doctor Casares permitirá esquivar la zona en la que se produjo el derrumbe. A través de alguna de las calles transversales ? Pontevedra, Curros Enríquez o San Pedro?, la cabalgata se incorporará luego a Calvo Sotelo para seguir el itinerario de otros años.

Por la acera contraria

El alcalde dice que no se pueden correr riesgos por el deterioro estructural que se aprecia en la edificación afectada parcialmente por el desplome. Por ese motivo, la calle Calvo Sotelo seguirá cortada al tráfico a la altura del lugar de los derrumbes «mentres as circunstancias así o aconsellen». «A seguridade está por riba de todo, non podemos arriscarnos a que a fachada caia sobre alguén», señala Tomé. Las vallas permiten el paso a los peatones situada en la margen contraria a las casas en ruina, dada la anchura de la calle.

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